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La situación catalana PDF Imprimir E-mail
Escrito por José María Margenat   
Martes, 23 de Febrero de 2021 07:53

 


                           La situación catalana

   

Ponente: José María Margenat

Profesor de filosofía jubilado, catalán,  buen conocedor de la actual situación política catalana.

  

Fecha: viernes 26 de febrero de 2021

Hora: 19,00

 

Lugar:      On-line mediante la plataforma Meet de Google

                   (Todos los invitados recibirán un correo para adherirse a la reunión).

 

 


Última actualización el Martes, 23 de Febrero de 2021 07:55
 
Populismos y populares: argumentos para un debate PDF Imprimir E-mail
Escrito por Alfredo Liébana Collado   
Jueves, 04 de Febrero de 2021 08:31


 

Populismos y populares: argumentos para un debate

Existe desde siempre un uso y un abuso de estos términos en el debate político, unas veces por razones míticas y otras por incitación a la confusión. Este artículo es el resultado de una reflexión suscitada por el debate en una de las reuniones mensuales del colectivo del Ateneo “Socialistas para el debate” que ha tenido que desarrollarse por vía telemática por las dificultades para relacionarse presencialmente.

En su intervención inicial Enrique Guerra hizo un repaso histórico sobre el uso del término populismo y popular: a) En la antigua Roma se usaba SPQR “Senatus Populus que Romanus”, en él se basaba la referencia de origen del poder, donde el pueblo estaba representado en sus senadores y tribunos; b) El término entre los primeros cristianos, reflejaba el pueblo (de Dios) cristiano frente al infiel; c) Pueblo en la revolución francesa excluía a los aristócratas, y posteriormente a los dirigentes de la Iglesia; d) En el Siglo XIX el marxismo se refiere al Pueblo como al conjunto de los trabajadores, sobre todo los industriales, en palabras de Marx; e) Complementado posteriormente por Mao con la inclusión del campesinado (situación lógica al existir en China pocos trabajadores industriales); f) Gramsci en Italia incluye en su análisis a los intelectuales, conformando el término “Mundo del Trabajo y de la Cultura”; g) El término que se acuña en el Nacionalsocialismo es el Pueblo Nacional, que luego se transforma en el Pueblo de la Raza Aria; h) En Italia se incorpora el Orgullo Imperial Romano; i) En el franquismo durante la guerra civil el concepto de pueblo se establece en la España eterna frente a la anti-España.

Margaret Thatcher.

Más modernamente: j) En la democracia española los constituyentes configuran el gobierno del Pueblo (sobre esto haremos otro artículo sobre el desarrollo constitucional); k) Analizando el caso paradigmático de Margaret Thatcher en Gran Bretaña realmente resulta estar al servicio del poder de las minorías financieras (su objetivo es reforzar el orgullo inglés del Imperio, ahora de base financiera y no territorial, anteriormente tenían el nuclear, pero la guerra de las Malvinas hace que aumenten considerablemente su apoyo, al reforzar ese espejismo del Imperio soñado), y aprovechando lo anterior se combate sin descanso a los sindicatos llamándolos corruptos, pero su objetivo, fuera de la demagogia utilizada, es romper una sociedad organizada para destruir las bases de la soberanía popular y los difíciles equilibrios existentes desde largo tiempo atrás, construyendo una nueva legitimidad social: la del aumento de la prosperidad colectiva, que resulta ser al final la de unas minorías (sobre todo las financieras), pero que obtienen mayorías electorales por otras circunstancias, como el orgullo patrio, la articulación de la propagación del odio social y el temor ante los conflictos, resultado de la acelerada desindustrialización y entre otros sectores el abandono de la minería que era predominante en determinadas zonas del país y que produce como consecuencia un paro y un hastío entre los trabajadores con las sucesivas derrotas laboristas y provoca la escisión de las clases medias hacia el partido liberal demócrata, pero que provoca una situación de esterilidad al ser tan mayoritario el sistema electoral.

Como consecuencia de esta intervención introductoria la principal reflexión que requiere hacerse es definir los términos populismo y popular huyendo de interpretaciones interesadas, por lo que lo mejor es ir a la RAE, donde se indica: “El populismo es la tendencia política que pretende atraerse a las clases populares” y popular sería “perteneciente al pueblo”; “perteneciente o relativo a la parte menos favorecida del pueblo”; “Que es estimado o al menos conocido por el público en general”, entre otras acepciones similares.

Partiendo de lo anterior al estudiar los populismos estamos utilizándolo habitualmente como un término peyorativo, mientras popular es una acepción siempre positiva. Pero, ante esto ¿qué partido no pretende atraerse a las clases populares en una sociedad? Concluiríamos por lo tanto, que todos los grupos políticos articulan sus propuestas como populistas, pero ¿cuál es la razón del empleo de ese uso tan peyorativo que utilizan unos frente a otros? Por ejemplo, en España el Partido Popular no representa a las clases populares, sino a grupos sociales de clases altas (claramente exclusivistas), sectores de clase media, grupos de raíz religiosa, liberales económicos, residuos franquistas, etc…; Realmente estos grupos insisten luego permanentemente en formalizar agrupaciones con una distinción del resto, por lo tanto en una discriminación. Así ocurre con la enseñanza y con la sanidad pública.

Si observamos por ejemplo el caso del populismo en la enseñanza, muchos insisten en llevar a sus hijos a un colegio privado porque necesitan diferenciarse y no mezclarse con el pueblo llano, es decir se articulan frente al pueblo, que es la raíz de la enseñanza pública. Curiosamente un sector de los más humildes y de algunos sectores de clase media (en lenguaje actual) quieren salir también de ese concepto general de pueblo para progresar a otra clase social. Gracias a la peculiar presencia en España de los centros privados concertados, enredo por el que el Estado subvenciona a un sector de la enseñanza, sobre todo a centros religiosos, para dar formalmente una enseñanza de forma gratuita al no asumir el Estado sus propias responsabilidades como administración, produciéndose en algunos casos por razones económicas, en otros por razones religiosas, o simplemente por la desidia y cobardía de los gobernantes -factor de lo más habitual-, y que contienen una raíz histórica en la importante presencia de la enseñanza religiosa previamente a la transición política (al ejercer el control social durante el franquismo), pero provocando como consecuencia ante el mantenimiento de ese privilegio la respuesta airada de las clases más pudientes, obligando a distinguirse por la fórmula de los privados-privados, centros muy selectos con servicios complementarios de imposible alcance al resto, como por ejemplo con un bilingüismo muy reforzado, actividades deportivas más costosas, etc …. Mientras en los centros públicos y concertados se hacen remedos, que merecen otros comentarios más extensos.

Si analizamos la historia, el populismo siempre aparece en situaciones de crisis. ¿Pero… el populismo es de izquierdas, o de derechas? Actualmente en la izquierda el concepto de pueblo está variando del concepto antiguo basado en las clases sociales, a otros nuevos de carácter transversal al incluir en sus movilizaciones a movimientos reivindicativos como el ecologismo, feminismo, los derechos de la diversidad sexual, etc…

En España y en Europa la izquierda moderada ha tenido una fuerte presencia en los gobiernos hasta hace poco tiempo, pero empiezan a surgir otros movimientos conservadores, que consolidan opciones de organización social, como los que llevan a Aznar y a la Thatcher al poder. En España los argumentos de la derecha son simples y transversales, defensa de la bandera española hasta en la sopa (para luchar contra la mitología en la izquierda de la bandera republicana, a pesar de que la composición del actual escudo que figura en la bandera fue colocado por la izquierda para eliminar el anterior escudo franquista en un intento de consenso social); la cruz que aglutina los sentimientos religiosos de un amplio sector cristiano de la sociedad, aunque muchos de esa confesión tengan otras ideas sociales; la familia como unidad básica de convivencia, como si el resto no la tuviera, etc… En resumen, aglutinar por los sentimientos a la población, aunque luego lo que se quiera defender sean los intereses de grupos sociales consolidados y sean contradictorios con los intereses reales de muchos de los que les apoyan. La izquierda por el contrario, pretende moverse más en el ámbito de la razón y el progreso, aunque también participa de unos enfoques sentimentales que sirven para conformar una base social de unidad, uno de ellos todavía que sigue siendo muy fuerte, es el distanciamiento de la dictadura, ya que en España la derecha sigue sin desmarcarse del lastre del franquismo, y muchos de sus miembros insisten en seguir viéndolo con complacencia y decir que esas son batallas del abuelo, siendo la responsable de esa actitud, entre otras, los programas escolares de historia en el Bachillerato que se centran en épocas no conflictivas actualmente, aunque en su época siempre lo fueron.

Pablo Iglesias.

La aparición reciente en España del movimiento de los indignados ha dado lugar a un nuevo concepto de pueblo, basado en una lucha contra los poderes de lo establecido, frente a las carencias de los partidos consolidados y ante su escasa presencia entre determinados sectores sociales, especialmente los jóvenes, de ahí surgen movimientos como PODEMOS, al articularlos rápidamente líderes en Madrid como Pablo Manuel Iglesias, o en Barcelona el movimiento de los indignados de Ada Colau centrado en el tema de los deshaucios de viviendas, así como la plataforma de afectados por las hipotecas, surgidos ante la rapiña de determinadas entidades financieras y sociedades inmobiliarias, así como ante las escasa atención de los gobiernos y la persistencia de carencias de ayudas sociales hacia los sectores más golpeados en las últimas crisis que habían dado lugar a un alto número de parados. En este último asunto, en otros países europeos, por el contrario existen unas ayudas a la vivienda a esos sectores pauperizados que evitan esa crispación social. Estos movimientos nuevos tienen una raíz en algunos países americanos, en algún caso claramente de raíz peronista y que trasladan esos gritos de “si se puede” para movilizar a esos sectores desasistidos de representación (ver la película de Ken Loach “Pan y rosas” donde en el año 2000 se utilizaban esos términos en las reivindicaciones sindicales del sector de limpieza por los inmigrantes centroamericanos), huyendo descaradamente de decir que eran de izquierda, hablando de arriba y abajo en un cinismo para incautos y que desprecian inicialmente a los sindicatos como lo viejo y ellos representando a lo nuevo. Su dinámica era articular un movimiento entre los jóvenes que no habían sido educados en la historia de nuestro país y que estaban encantados con la nueva moda y desarrollaban en el espíritu gregario característico de esa edad, luego un partido y por último se convertían en un modelo autocrático sin intermediarios dispuesto a alcanzar en poder (totalmente peronista) intentado ser interclasistas, algo que está presente en el gobierno de coalición actual en el Estado, o en el similar del Ayuntamiento de Barcelona.

En el ámbito de la derecha el aglutinamiento producido por los Kikos de Arguello ha conseguido arrastrar con el movimiento Camino Neocatecumenal a un sector de católicos que se encontraba desarticulado, a una participación de mayor compromiso religioso, pero de indudable influencia social, como lo hicieron en otro momento histórico algunas órdenes religiosas como los jesuitas o los franciscanos.

Donald Trump.

Trump es una muestra exacerbada de este populismo en EE.UU, su estrategia era evitar intermediarios (contra el periodismo, hasta la FOX le ha abandonado en el recuento y le ha llamado mentiroso), él representa al pueblo al haber ganado las elecciones y se conecta con él directamente, utiliza Twitter, con mensajes cortos y sin respuesta, con lo que consigue tener cientos de miles de seguidores. De esta manera se llega a una situación donde Trump niega sin pudor lo evidente, como la pandemia, desprecia al Congreso y el Senado, incluso lo hace a sus propios colaboradores, a los que cambia constantemente cuando no siguen a la misma velocidad sus afirmaciones enloquecidas, y por el contrario manteniendo una alta popularidad, lo que dice poco de la sensatez de amplios sectores de la sociedad americana. Por fin en el último proceso electoral ha perdido el gobierno, pero su presencia ha movilizado nada menos a un 46,8 % de los votantes y con solo 43.000 votos más en tres Estados (Arizona, Georgia y Wisconsin) podría haber ganado, a pesar de que Biden obtuvo 81,2 millones frente a los 74,2 millones de Trump, al estar el sistema electoral norteamericano basado en la representación de unos electores por los Estados y no por el voto directo.

Al final podríamos concluir que el populismo es una estrategia para alcanzar el poderno una ideología, por lo tanto los populismos crecen en las crisis, pero después de alcanzar el poder, se convierten en estructuras similares a las que pretenden sustituir, con la diferencia de que al estar promovidas con un fuerte liderazgo carecen de los controles y condicionantes que tienen los partidos políticos. Todo gobierno desea no tener ningún condicionante, por ejemplo en Inglaterra los congresos son anuales, a diferencia de España, lo que permite orientar las crisis de liderazgo y popularidad con más margen y no producir situaciones tan dramáticas.

 

 


 
POPULISMO: DE SIGNIFICADOS CONFUSOS A ESTRATEGIA DE DEMOCRACIA RADICAL PDF Imprimir E-mail
Escrito por Enrique Guerra   
Sábado, 30 de Enero de 2021 15:07


POPULISMO: DE SIGNIFICADOS CONFUSOS A ESTRATEGIA DE DEMOCRACIA RADICAL

Enrique Guerra

1.- INTRODUCCIÓN HISTÓRICA.

              A nadie se le oculta que la tan gastada palabra “populismo” procede en realidad del término latino populus, que tiene un significado distinto al de plebs: el primero  se refería al pueblo organizado, al populus del Senatus populusque romanus (SPQR), que intervenía en los asuntos públicos a través de los comicios, donde muchos políticos empezaron su carrera como tribunos: El caso de Julio César puede ser el más significativo, apoyándose en el pueblo frente a la oligarquía tradicional para ascender en su meteórica carrera (cursus honorum).

      Un segundo momento se puede encontrar en el significado cristiano de Pueblo de Dios, que recoge un sentido excluyente de quien no forma parte del mismo (paganos, etc), muy ligado al viejo sentido de Pueblo elegido, de tradición judía.

       En la Revolución Francesa se excluye del concepto de pueblo, en este caso dinámico y revolucionario, a los altos estamentos, la nobleza y la alta Iglesia;

  En el marxismo el pueblo lo forman fundamentalmente los trabajadores, en especial los trabajadores industriales, aunque posteriormente, en otras interpretaciones se añada a los campesinos y al “intelectual orgánico” (Gramsci).

      Como vamos observando, el concepto de pueblo, pues, es complejo y frecuentemente manipulado: El fascismo y el nacionalsocialismo dan una visión sublimada del pueblo, englobando a todos los que forman homogéneamente una determinada nación, “el pueblo alemán”, del que se excluye a quien no forme parte de una raza superior, la aria, elemento necesario de ese “pueblo perfecto”; en Italia el elemento aglutinador será el orgullo italiano del viejo Imperio, con una escala de valores establecidos por la teoría fascista, como en la España franquista se precisaba el concepto de pueblo que representaba la España Eterna frente a la Anti-España.

 2.- ESTRATEGIAS. Manipulación constante, pues, del significado de pueblo. Con estas manipulaciones se crean los populismos, o, más bien “las estrategias populistas”. El populismo se ha definido como “un ánimo constituyente sobre cómo configurar el autogobierno del demos” (Ernesto Laclau y Chantal Mouffe: “Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia”. Ed. Siglo XXI, Madrid).  Margaret Thatcher hablaba del “pueblo” contra el poder de minorías financieras, sindicatos corruptos y beneficiarios de ayudas estatales”, en nombre de la libertad individual lastrada por normas y políticas que la recortaban, consiguiendo así el triunfo del individualismo neoliberal, y de paso la desaparición de una sociedad organizada y de hecho la desaparición de la soberanía popular, que quedará en manos de élites privadas, ni siquiera elegidas (especialmente en lo referente a las decisiones económicas) todo  “en nombre de la libertad”. Hoy nos resulta bastante conocida esa música.

      El populismo es, pues, una estrategia:

-  No es un régimen político

-      No es una ideología

Desde una óptica de izquierdas es una estrategia para recuperar y radicalizar la democracia. Desde una posición de derechas es una estrategia para recuperar y realzar “valores tradicionales” de una hegemonía conservadora que permita mantener el viejo poder oligárquico, claro está que con otra fachada atractiva para sectores incómodos en una situación de crisis.

3.- ¿HAY, PUES, ¿UN POPULISMO DE IZQUIERDAS Y OTRO DE DERECHAS?

         Por parte de la izquierda se quiere superar, desde una estrategia populista, la ideología clásica marxista. El progresismo contemporáneo ya no se enardece con la dualidad Capital versus Trabajo. Tanto la socialdemocracia (hegemónica desde 1945 hasta los 80) como el comunismo quedaron estancados al mantener, o intentarlo, un “esencialismo de clase”  que les llevó a desconfiar de los nuevos movimientos que no se expresaban en términos de clase social: Ecologismo, feminismo, LGTBI, etc, considerándolos un “populismo sin futuro”, mientras intentaban mantener un statu quo representado, como decíamos, por la socialdemocracia desde 1945 hasta los 80 en Occidente o por el comunismo en la Europa del Este. Esta situación de hegemonía de la izquierda clásica en sus dos vertientes entra en crisis en esos últimos años, y será superada por el neoliberalismo que brota y se extiende desde las posiciones thatcherianas.

       Es entonces cuando la estrategia populista de derechas se ha impuesto hegemónicamente.

4.- POPULISMO Y CRISIS

      La estrategia populista aparece en momentos de crisis. Desde las crisis del siglo XIX hasta las del XX (1929), que desembocaron en los diversos fascismos (no confundir populismo con fascismo: Éste rechaza abiertamente la democracia) el populismo es encontrado siempre en momentos de cambio. En España, la CEDA de Gil Robles es un buen ejemplo de populismo de derechas: Clásica llamada a las clases medias y al campesinado frente a la revolución social (que siempre se considera inmediata), grandes concentraciones multitudinarias, defensa del catolicismo más conservador, pero sin acabar, de momento, con la democracia formal (hasta su implicación en el golpe de 1936).´

         La hegemonía socialdemócrata, constructora tras la II Guerra Mundial del Estado del Bienestar, peligrará a partir de la crisis, diversidad, del petróleo de 1973, que dará alas a una estrategia populista de derechas, desembocando en el thatcherismo neoliberal.

 5.-     Hoy, tras la crisis de 2008, puede abrise camino una estrategia populista de izquierdas.  En el noeliberalismo se impuso la postpolítica: Son las élites oligárquicas quienes controlan la nueva situación, aumentando la desigualdad, las privatizaciones, el desmontaje del Estado del Bienestar.

       La izquierda tradicional aparece desorientada. La situación crea una frontera entre “los de arriba” (los partidos tradicionales) y “los de abajo” (los inconformistas indignados). Aparece así lo que se viene en llamar “populismo de izquierda” (Chantal Mouffe: “Por un populismo de izquierda”, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 2018).

      Se creará a través de una “voluntad colectiva” que englobe las aspiraciones populares: Trabajo, salud, educación, diversidad, feminismo, defensa y derechos de los diferentes…. Con el fin de recuperar y radicalizar la democracia tradicional, renovándola sin renunciar a los valores de libertad e igualdad.

      Así se va construyendo, en lucha contra las diferentes formas de subordinación (explotación, opresión, discriminación) el concepto de PUEBLO: “construcción en lucha”. Ésta ha de ser articulada; si no hay articulación las diversas formas de protesta pueden agotarse sin resultados, o desviarse hacia un populismo de derechas.

    Esta articulación no necesita perentoriamente un líder, aunque éste puede surgir, pero en ese caso ha de respetar siempre la heterogeneidad del movimiento evitando todo autoritarismo (característica, el autoritarismo, del populismo de derechas, junto con la homogeneidad).

       Para terminar, el populismo de izquierda, siempre horizontal, ha de incorporar de algún modo los afectos. La izquierda, por definición, es racionalista y ha desconfiado de los afectos, pero éstos forman parte la política: La derecha ha sabido siempre utilizarlos en su provecho: la patria (a su estilo), la bandera, los jefes. Anteponiéndolo a la razón.

   Sin embargo, nunca hay que oponer razón y afectos: Éstos son importantes en la construcción de identidades políticas y un arma eficaz, con capacidad de llegar a mucha gente y movilizar muchedumbres. Nuestra Historia es un buen ejemplo.

Enero de 2021.




Última actualización el Sábado, 30 de Enero de 2021 15:13
 
Populismos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Enrique Guerra   
Lunes, 18 de Enero de 2021 15:34


                     Os invitamos al debate abierto sobre 

                           Populismos

 

    Elementos o rasgos que caracterizan al populismo

Las causas posibles del crecimiento en Europa de los partidos populistas

Si realmente  existe  una amenaza populista a las democracias.  

 

 

Introductor: Enrique Guerra

 

Fecha: viernes 22 de enero de 2021

Hora: 19,00

 

Lugar:      On-line mediante la plataforma Meet de Google

                   (Todos los invitados recibirán un correo para adherirse a la reunión).



Última actualización el Lunes, 18 de Enero de 2021 15:37
 
Verja en Gibraltar: salto y demolición PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Mª Brrú Purón   
Sábado, 16 de Enero de 2021 12:04

Verja en Gibraltar: salto y demolición

El Acuerdo de 31 de diciembre último logrado entre nuestra Ministra de Exteriores Arancha González- Laya y el de Reino Unido Dominic Raab –con asistencia de una representación “picardiana” – atinente al régimen que – si no impugnado en los próximos seis meses- regirá el status de la Roca, alcanza unas metas antaño impensables, probablemente nacidas del cansancio británico al respecto, la delegación total comunitaria en las Autoridades españolas y el firme y hábil uso por las mismas de tales “plenos poderes”.

Veamos, muy por encima:

Autonomía prescriptiva gibraltareña para sus residentes y admisión a nuevos, pero obligada sujeción a standars españoles y de la UE, con posibilidad de veto español al efecto; aplicación del régimen Schengen en cuanto a devolución y asilo, así como el también régimen de Cooperación judicial y policial de la UE –todo ello a administrar, desde el lado comunitario, por las Autoridades españolas, cuyos Consulados podrán expedir motu proprio visados de corta duración a terceros, conforme a Schengen si por más de 90 días-; una unión aduanera conforme con la propia de la UE (hasta ahora excluida), en evitación de “distorsiones del mercado interior, especialmente en la economía de la región”; igualdad de trato y seguridad social común a trabajadores transfronterizos e inclusive dedicación de Fondos de Cohesión también comunitarios para mejor funcionamiento del mecanismo; rule of Law en su modalidad arbitral que para eventuales conflictos ha previsto el Acuerdo definitivo brexiano, etc.-

Y lo, no por simbólico, menos real y eficaz: “El Acuerdo contendrá disposiciones (…) para la eliminación del control de movimientos entre Gibraltar y el área Schengen” (de cuya aplicación se encargará España, Reino Unido out), “removiendo todas las barreras físicas”. Y el documento insiste: “Eliminar las barreras físicas entre España y Gibraltar requerirá reforzar la armonización (pero) los trámites no deberían implicar una excesiva carga administrativa”.

Valla, pues, a eliminar. Nada donde y con quien papelear, explicar y, caso frustrado, volver por dónde has venido.

Menos aún, tentación de saltar, con riesgo de caída cuando no de garrotazo o, peor, herida de bala.

A todo eso se expuso el pacifista español Gonzalo Arias Bonet quien, desafiando el ominoso cierre fronterizo impuesto por el franquismo en 1.969, saltó aquella cutre verja (fotografía adjunta), volvió por su pie e, instalado en terreno próximo (“casatuya”, cerca de La Línea), durante años defendió la convivencia entre “llanitos” y españoles o –según su un tanto exagerada terminología- “gibraltareños” y “gibraltarófagos”.

Campaña que le ocasionó detenciones, multas, exilio, al fin y al cabo pecatta minuta para quién, años antes, había sufrido largos periodos de cárcel por ser el “encartelado” que en las calles de Madrid reclamaba a Franco elecciones libres, y allí detenido por los Grises entre las muestras de protesta de los –no voy a decir miles, sí cientos- de conciudadanos que le apoyábamos y a quiénes también nos cayó algún zurriagazo.

Sería, pues, muy justo que hoy, devuelto en gran parte a la razón el llamado problema de Gibraltar, recordemos a precursores que como Gonzalo Arias, propugnaron la política de negociación, entendimiento y acuerdo y, en concreto, no sólo el rechazo de cierres a lo franquista, también la definitiva “demolición de las barreras físicas” (y mentales).

No sobraría que La Línea de la Concepción, Municipio tan favorecido por el reciente Acuerdo, dedique la denominación de una calle o plaza al difunto Gonzalo Arias Bonet (1926-2008), como homenaje a su persona y a su largo empeño de acción no-violenta.


Última actualización el Sábado, 16 de Enero de 2021 12:07
 
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