Algoritmos e Inteligencia Artificial: significado, implicaciones , ventajas e inconvenientes PDF Imprimir E-mail
Escrito por Juan Antonio Garde roca   
Lunes, 11 de Septiembre de 2023 12:18


Os invitamos al debate abierto sobre 


Algoritmos e Inteligencia Artificial: significado, implicaciones, ventajas e inconvenientes

 

  Ponente: Juan Antonio Garde Roca

Economista, Inspector de Hacienda, actualmente forma parte  del Comité Consultivo de ética de la Agencia Tributaria y es presidente de ALGOVERIT, asociación civil comprometida con el buen uso de los algoritmos y los derechos ciudadanos digitales.

         

Fecha: viernes 22 de septiembre de 2023

        Hora: 19,00

 

Lugar:      Ateneo de Madrid

                  Sala Mariano José de Larra (4ª planta)

 


Última actualización el Lunes, 11 de Septiembre de 2023 12:22
 
Actividad SpD y Comisión permanente PDF Imprimir E-mail
Escrito por Aurora Ruiz   
Lunes, 22 de Mayo de 2023 08:50


 

                                Os invitamos al debate abierto sobre

  

1.- Análisis de la actividad de SpD durante el curso 2022/2023

2.- Creación de una Comisión permanente

  Con responsabilidades de:

Convocar y determinar tema del debate y ponente

Página web

Relación con el Ateneo

Tesorería

 

Fecha: viernes 26 de mayo de 2023

Hora: 19,00

 

Lugar:      Ateneo de Madrid

                  Sala Mariano José de Larra (5ª planta)



Última actualización el Lunes, 22 de Mayo de 2023 08:53
 
Análisis de la escuela de hoy desde una perspectiva evolucionista PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano y Miguel Angel Castro Nogueira   
Miércoles, 26 de Abril de 2023 15:25


Análisis de la escuela de hoy desde una perspectiva evolucionista

(Esquema resumen)

Laureano Castro y Miguel Ángel Castro


Los seres humanos somos organismos culturales. La selección natural moldeó durante cientos

de miles de años nuestra estructura cognitiva para aprovechar los conocimientos que poseen

nuestros congéneres. Cada ser humano no solo recibe los genes de sus progenitores, sino que

hereda de ellos y de su entorno social una abultada y útil mochila de conocimientos, reglas y

destrezas. Gracias a ello, los seres humanos somos capaces de generar un sistema de herencia

cultural acumulativo en virtud del cual nuestra especie ha logrado extenderse por el planeta y

conquistar ambientes muy diversos, a pesar de no disponer de adaptaciones especiales para

sobrevivir en los mismos.

La cultura se considera acumulativa cuando la información que se transmite es tan compleja

que ningún individuo por sí solo, sin apoyarse en el aprendizaje social, sería capaz de

desarrollarla. Es probable que el lector piense que esta complejidad es propia de las culturas

humanas modernas, pero se equivoca. Las más ancestrales culturas humanas, como las

propias de las bandas de cazadores recolectores, por primitivas que puedan parecernos, son

complejísimos conjuntos de saberes adaptados a un determinado nicho ecológico, donde se

incluyen habilidades tecnológicas, hábitos alimentarios, costumbres sociales, creencias

religiosas, reglas morales, prohibiciones y prescripciones, rasgos identitarios, etc.

La ventaja adaptativa que proporciona la acumulación cultural favoreció, a su vez, el

desarrollo de cerebros provistos de destrezas imitativas de alta eficacia, muy por encima de

las que encontramos en chimpancés, y de formas elementales de enseñanza de las que

carecen los primates no humanos, basadas en la orientación parental del aprendizaje de las

crías mediante la aprobación o la desaprobación de su conducta. También esto puede

sorprender al lector. La enseñanza no existe, sensu estricto, en otras especies actuales, ni

siquiera en las más próximas evolutivamente a nosotros.

La capacidad para enseñar existe en nuestro linaje, probablemente, desde hace al menos un

millón y medio de años, cuando especies como Homo erectus u Homo ergaster fueron capaces

de fabricar las herramientas en bifaz, características de la tecnología lítica achelense.

Cualquiera que intente reproducir esta técnica verá lo compleja que resulta. Se trata de un

proceso de muy difícil ejecución, imposible de replicar sin disponer de algunas formas

elementales de enseñanza -es decir, de señales aprobatorias o reprobatorias emitidas por

adultos competentes al escoger el material lítico con el que trabajar, al sujetar las piedras con

las manos, al seleccionar el punto donde golpear una piedra contra otra, etc.

La enseñanza, tal y como ha evolucionado en nuestra especie, incide sobre dos aspectos

claves de la transmisión cultural: qué comportamientos aprender (o rechazar) y cómo

ejecutarlos con eficacia.

Lo primero, permite controlar las conductas que deben evitar los jóvenes sin experimentar

las consecuencias negativas de su aprendizaje, ya sea porque no tienen edad para

reproducirlas sin riesgo -como despellejar una pieza de caza con una hoja afilada-, ya sea

porque su curiosidad les incita a explorar conductas que son peligrosas de por sí -por ejemplo,

comer algo venenoso.


Lo segundo, mejora la eficiencia en la replicación de las conductas que se imitan. Esta

precisión resulta esencial para la acumulación cultural de tecnologías complejas, como, por

ejemplo, el ya mencionado desarrollo de las industrias líticas en bifaz o la fabricación de un

arco, por no hablar de nuestros avances tecnológicos acumulados durante cientos de años en

cada disciplina, arte o industria.

Tercero, la enseñanza facilita además la adopción y la repetición persistente de

comportamientos cuya evaluación como favorable sólo es perceptible en el largo plazo. Así

se transmite, por ejemplo, la necesidad de ciertas prácticas de higiene, como la limpieza bucal,

cuya utilidad para la salud no es inmediata, o la necesidad de dejar en barbecho una tierra

para mejorar su productividad.

La enseñanza precisa para hacer posible este tipo de transmisión la reacción emocional de

agrado o desagrado que suscita en los progenitores la conducta de sus hijos, lo que les induce

a la emisión de señales de aprobación o reprobación hacia la misma que son procesadas por

los niños como señales prescriptivas, esto es, como imperativos. Este proceso culmina cuando

el niño aprendiz interpreta esas emociones que le genera la aprobación o el rechazo parental

como una señal sobre el valor de su conducta -del mismo modo que evalúa positivamente y sin

necesidad de señales sociales una conducta como restregarse contra la corteza de un árbol

para aliviar su picor.

Hemos denominado a esta forma de transmisión cultural aprendizaje assessor (assessor

teaching or assessor learning) y a nuestros primeros antepasados capaces de aprendizaje

assessor (probablemente un Homo erectus) le denominamos Homo suadens, del latín suadeo:

aconsejar, recomendar. (Véase bibliografía final).

El modo suadens: lo que se aprueba es bueno y lo que se reprueba es malo.

La ventaja adaptativa de este elemental intercambio de información emocional asociado al

desempeño de una conducta nos convierte en creyentes de aquello que nos enseñan y son

precisamente estas creencias las responsables de los valores que se atribuyen a las cosas -

objetos, acciones, técnicas, rituales, etc.- que conforman el mundo cultural de cada comunidad

humana.

¿Qué lecciones se pueden extraer del papel que ha desempeñado la enseñanza en nuestra

historia evolutiva? Destacaremos las siguientes.

La enseñanza es un proceso esencial para la acumulación de saberes instrumentales. La

enseñanza es necesaria para replicar con exactitud aquellos comportamientos, habilidades o

destrezas que son fruto de un proceso de acumulación cultural y que, por su complejidad, son

muy difíciles de imitar con eficacia. El énfasis del constructivismo en otorgar protagonismo al

alumno en el aprendizaje debe matizarse y contextualizarse. La enseñanza es un proceso

dirigido en el que el aprendiz se aprovecha del saber acumulado por generaciones. Cualquier

performance constructivista en el aula que tenga por objeto el aprendizaje por

descubrimiento, no deja de ser anecdótica cuando la observamos desde esta perspectiva.

La enseñanza desempeña un papel decisivo para la integración en la sociedad. La enseñanza

contribuye a la transmisión de aquellos saberes no instrumentales que configuran la

idiosincrasia cultural de cualquier sociedad humana. Toda sociedad necesita de la enseñanza

para constituirse como una comunidad cultural. Los inuit, los aborígenes australianos, los

pueblos del Amazonas, pero también los españoles contemporáneos o los europeos


unionistas, necesitan de la enseñanza para construirse y pervivir como comunidad cultural.

Educar es también, pues, una tarea política.

La aprobación y la reprobación son claves en la enseñanza de todo tipo de conductas, sobre

todo, en aquellas que, en ausencia de interacción social, no producen refuerzos. Precisamente

la eficacia de la enseñanza depende en buena medida de las emociones que se ponen en

juego. Aunque sea una obviedad, los premios y los castigos son necesarios para el aprendizaje,

incluso si generan malestar en algunos individuos.

La enseñanza solo puede transmitir eficazmente aquello que se comparte y se practica en la

comunidad (social y educativa). La enseñanza necesita consenso para funcionar con eficacia.

No hay modelo educativo que soporte la falta de acuerdo entre los actores involucrados: las

administraciones, los docentes, las familias, las patronales empresariales, los sindicatos, la

sociedad en general, etc. Probablemente, el ponerse de acuerdo sobre qué se quiere es un

factor mucho más decisivo para obtener el éxito educativo que el modelo pedagógico que se

practique.

La enseñanza funciona gracias a nuestra predisposición evolucionada a tomar como

verdadero, bueno o bello lo que se nos transmite como tal por aquellos que tienen

ascendencia sobre nosotros y a transferir ese valor aprendido a las cosas mismas. Los seres

humanos tenemos una gran facilidad para aprender aquello que nos enseñan, sin necesidad de

cuestionarlo -al menos durante un amplio y decisivo intervalo de tiempo. Esto hace posible

que, en todas las sociedades, junto a los saberes adaptativos, coexistan también un buen

número de tradiciones que no aportan valor instrumental, pero que sí nutren de sentido el

discurrir de las vidas humanas -incluso aunque atenten contra la razón o se sostengan sobre

creencias arbitrarias, carentes de base empírica que las justifique.

Sabemos que, más allá del ámbito lógico-matemático y del científico-tecnológico, una parte

importante de las creencias que aprendemos podían ser otras y, al tiempo, que las

percibimos como si fuesen verdades objetivas. Funcionamos como creyentes, aferrados a la

verdad de nuestros conocimientos, valores y prácticas y, por ello, reacios a aceptar los

argumentos de los que piensan diferente. Esta forma de trabajar de nuestra cognición es el

peaje que pagamos por no partir de cero y aprovechar los conocimientos de los demás.

La constatación de este hecho debería ser enseñada, sin que eso suponga, en ningún caso, la

renuncia a mejorar el mundo de acuerdo con nuestras convicciones, pero sí el respeto a las

personas educadas en tradiciones diferentes. Sabemos que toda propuesta ideológica

entraña siempre unos principios que funcionan como axiomas y que dependen, en buena

medida, de nuestras preferencias aprendidas. Por ello, todo debate con contenido ideológico,

incluyendo el educativo, está obligado tanto a hacer explícitos esos principios de partida como

a la búsqueda de un consenso sobre los mismos.

Bibliografía propia sobre el tema

Libros

Castro L, Castro-Nogueira L, Castro-Nogueira MA (2016) ¿Quién teme a la naturaleza humana?

Homo suadens y el bienestar en la cultura: biología evolutiva, metafísica y ciencias sociales.

Second edn. Tecnos, Madrid


Artículos científicos

Castro L, Toro MA (2004) The evolution of culture: from primate social learning to human

culture. Proc Natl Acad Sci USA 101:10235-10240

Castro L, Toro MA (2014) Cumulative cultural evolution: The role of teaching. J Theor Biol

347:74–83

Castro L, Castro-Nogueira L, Castro-Nogueira MA, Toro MA (2010) Cultural transmission and

social control of human behavior. Biol Philos 25:347-360

Castro L, Castro-Nogueira MA, Villarroel M, Toro MA (2019) The role of assessor teaching in

human culture. Biol Theory 14:112–121

Castro, L., Castro-Nogueira, M. A., Villarroel, M., & Toro, M. A. (2021). Assessor teaching and

the evolution of human morality. Biological Theory, 16, 5–15. https://doi.org/10.1007/s13752-

020-00362-7.

Castro, L., Castro-Cañadilla, D., Castro Nogueira, M., Toro, M. (2022). Cumulative culture: the

role of reinforcement. SN Social Sciences. 2. 10.1007/s43545-022-00456-y.

Última actualización el Miércoles, 26 de Abril de 2023 15:28
 
Elementos claves de la Memoria Democrática PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fernando Martínez López   
Viernes, 21 de Abril de 2023 09:40

 

Os invitamos al debate abierto sobre

  

“Elementos claves de la Memoria Democrática”

 

Ponente: Fernando Martínez López

                Secretario de Estado de Memoria Democrática

 

                Fecha: viernes, 28 de abril de 2023

Hora: 19,00

 

 

Lugar: Ateneo de Madrid

Sala Mariano José de Larra

Calle Prado 21 (planta quinta)

 


Última actualización el Viernes, 21 de Abril de 2023 09:42
 
Análisis de la escuela de hoy, desde una perspectiva evolucionista PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano y Miguel Angel Castro Nogueira   
Jueves, 16 de Marzo de 2023 17:56

 

                                Os invitamos al debate abierto sobre

  "Análisis de la escuela de hoy, desde una perspectiva evolucionista"

 

  Ponentes: Laureano Castro Nogueira

                   Doctor en CC Biológicas y catedrático de Bachillerato.

                    Miguel Ángel Castro Nogueira

                   Doctor en Sociología y profesor de EE.MM.

 

Fecha: viernes 24 de marzo de 2023

Hora: 19,00

 

Lugar:      Ateneo de Madrid

                  Sala Mariano José de Larra (4ª planta)


Última actualización el Jueves, 16 de Marzo de 2023 17:59
 
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