Análisis de la situación política actual, la crisis de liderazgos y el multipartidismo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrador   
Martes, 21 de Abril de 2015 09:29


                                           Os invitamos al debate abierto sobre    

 

 

Análisis de la situación política actual, la crisis de liderazgos y el

multipartidismo

 

 

Fecha: Viernes 24 de abril

Hora: 19,00

 

Lugar: Ateneo de Madrid (salón de la Cacharrería)

         Calle del Prado 21




Última actualización el Martes, 21 de Abril de 2015 10:08
 
Sobre las esencias de la socialdemocracia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Cándido Marquesán   
Miércoles, 08 de Abril de 2015 14:36

 

Cada vez estoy más convencido de que la situación de la crisis política actual, que está provocando tanto sufrimiento humano, se explica por la claudicación de la socialdemocracia a sus principios. Situación que no se corrige, nada más hay que observar la actuación política actual del Partido Socialista en Francia. Por ello, parece pertinente reflexionar sobre el papel clave que la socialdemocracia ha desempeñado en el pasado reciente en cuanto al progreso humano. Conviene hacer un poco de historia, porque si los que nos declaramos socialdemócratas sabemos de dónde venimos, puede que sepamos a dónde tenemos que ir. Obviamente las líneas que siguen a continuación no tendrán interés alguno para todos aquellos que solo se declaran socialdemócratas cuando están en la oposición o en campañas electorales, lo que supone un auténtico ejercicio de perversión ideológica. A grandes rasgos las siguientes ideas están extraídas del libro Educación pública de L. Gómez Llorente, uno de los más grandes pensadores del socialismo español, tanto en su vertiente política como en la sindical. Fue diputado por Asturias, vicepresidente del Congreso de Diputados, miembro de la Ejecutiva del PSOE, con participación activa en la redacción de nuestra Carta Magna, en concreto del art. 27 y la defensa del voto particular de la forma de Gobierno, en defensa de la República; además de defensor de la enseñanza pública y gran experto en el tema del laicismo. Pero por encima de todo destacó por su enfrentamiento con Felipe González en el XXVIII Congreso y en el Extraordinario celebrados en 1979, al oponerse a que el PSOE renunciara al marxismo. Como sabemos finalmente triunfó la postura contraria de Felipe González.

El socialismo en su historia ha atravesado por tres fases bien diferenciadas: el socialismo utópico, el socialismo científico y la socialdemocracia. Solo quiero fijarme en el tercero. La socialdemocracia plasmada en la II Internacional, en cuanto a sus métodos es la conquista pacífica del Estado por parte de la clase trabajadora a través de las elecciones, y de ahí la organización de la tarea política de los partidos de la clase obrera, hermanados con sus correspondientes sindicatos. Cabe señalar que el marxismo revolucionario y la socialdemocracia coinciden en la necesidad de la posesión del poder del Estado, o sea, la ley y el monopolio de la fuerza coactiva para llevar a cabo cambios en el régimen de propiedad y en el sistema de producción conducentes al socialismo, ya sea por la vía revolucionaria o por la evolutiva.

Sin embargo la socialdemocracia en el siglo XX hizo con buen criterio rectificaciones importantes a sus planteamientos doctrinales iniciales. A medida que avanza el siglo se apercibe que no es tan importante socializar la producción de la riqueza como socializar una parte importante de las rentas producidas. Igualmente que en la sociedad industrial avanzada, que produce un manantial importante de bienes para asegurar un adecuado bienestar para todos, lo importante no es cómo se producen, sino cómo se distribuyen esos bienes.

Descubre que se puede compatibilizar la producción en régimen capitalista con la producción de bienes y servicios en régimen socializado, como también una cierta asignación de recursos por el mercado con una redistribución de recursos por parte de servicios estatales a través de la vía fiscal. En una palabra, descubre el Estado providencia. Y que, además, todo esto es compatible con la práctica de constituciones democráticas, donde se explicitan derechos individuales y un sistema parlamentario. Es el modelo centroeuropeo que se expande las tres décadas posteriores al final de la II Guerra Mundial, en el que se alternan gobiernos socialdemócratas y demócrata-cristianos. Se llame Estado providencia o Estado de bienestar,  siempre aparece el término Estado. El Estado de bienestar, corrector de las injusticias sociales generadas por el mercado, no hubiera sido posible sin un poder fuerte, que respetando las garantías democráticas, anteponía el interés general al particular, y que no vaciló siempre que fue necesario en sustituir la iniciativa privada para conseguir el bienestar social. Un poder estatal que proclamó sin ambages que la política fiscal era un factor de redistribución de la riqueza, y que el Estado tendría que controlar de alguna manera la dirección de los grandes flujos  inversores. El Estado asumió servicios básicos fundamentales como la educación, la sanidad, las pensiones, el subsidio de desempleo… Incluso en España en tiempos de Rodríguez Zapatero la atención a la dependencia y que el gobierno de Rajoy la está dinamitando. Así Europa occidental salió de la miseria de la posguerra. En esos momentos el Estado todavía era soberano en gran parte como para poder diseñar unas políticas económicas, en las que cabían unas diferencias entre las políticas liberal-capitalista y las socialdemócratas.

Las experiencias traumáticas de la Revolución rusa, los fascismos, las dos guerras mundiales propiciaron que las clases propietarias aceptasen un Estado poderoso, para garantizar un orden democrático, en el que a la vez que se mantenía la propiedad privada de los medios de producción, se controlaban los intereses del capital con unas leyes sociales reguladoras del mundo del trabajo. Por ello, no deberíamos olvidar, sería un ejercicio de amnesia lamentable, que la paz social en libertad de la que disfrutó Europa durante un largo periodo se basó en un control social razonable de la actividad económica. El sistema mixto, el equilibrio sector público-sector privado; libre iniciativa-intervención estatal, sirvieron para forjar uno de los momentos de mayor progreso económico y estabilidad política de la reciente historia europea.

Visto lo cual, el ataque brutal al Estado por parte del neoliberalismo, que podemos observarlo en el debilitamiento de la soberanía del Estado, la disminución de sus competencias, el desprestigio de sus instituciones y la moda privatizadora, es un ataque frontal a la verdadera esencia de la socialdemocracia.

La reducción del papel del Estado para controlar la actividad económica, la brutal e irreversible disminución de los recursos estatales con reformas fiscales regresivas, y, por ende, de su capacidad de redistribución de la riqueza; la brutal desregulación del trabajo, y la ausencia de resortes para controlar los flujos financieros, suponen la quiebra del modelo socialdemócrata de reforma social. Por todo ello los partidos “socialdemócratas” europeos están en un callejón sin salida, y como no saben responder a las expectativas de una gran parte de su antiguo electorado, cada vez su peso político se está reduciendo a marchas forzadas, y, de momento, de una manera irreversible, tal como se refleja en los distintos procesos electorales. El descrédito de los partidos llamados “socialdemócratas” no es correlativo al de la socialdemocracia, cuya validez para solucionar los graves problemas sigue plenamente vigente, lo único que se necesita es que haya políticos con la suficiente altura moral y coraje político para volver  a rescatarla del callejón de la historia, donde ha quedado arrumbada y olvidada por algunos políticos.

Quiero terminar con una última reflexión que me la ha sugerido también Gómez Llorente. No me sirven esos argumentos usados por algunos autoproclamados socialdemócratas, de que el contexto histórico de hoy es muy distinto al de después de la II Guerra Mundial. Evidentemente es distinto, pero lo que nunca puede ser distinto para la socialdemocracia el principio de una voluntad política de una racionalización global inclusiva de los recursos, sin dejarse arrastrar por la “racionalidad económica” (economicismo), ni por la “racionalidad tecnológica” (tecnicismo). Ese  planteamiento está inserto en la tradición humanista occidental que concibe lo económico como un orden instrumental subordinado, como un medio en pro de una finalidad superior: la plena realización de cada ser humano. Para apuntalar este principio fundamental, al que no puede renunciar un socialdemócrata, Gómez Llorente recurre a Fernando de los Ríos, el cual señaló en su libro El sentido humanista del socialismo del que extraigo dos sustanciosos fragmentos para leerlos y reflexionarlos, y que me parecen de rabiosa actualidad. El primero: “De cuanto va dicho resulta, pues, evidente, que lo económico para el socialismo es, y no puede menos de ser, un medio, medio cuya dominación reputa esencial porque precisamente ha puesto de manifiesto que, o el régimen económico es sometido al sojuzgamiento que exige su mera significación material, o la vida espiritual, estrella del socialismo, es obscurecida por la adscripción de las personas a las cosas. En 1921, escribíamos: «Así como el capitalismo ha significado la exaltación de la idea de libertad aplicada a los objetos económicos con el fin de hacer más fácil la servidumbre de los hombres, el socialismo, en cambio, representa el sometimiento de la economía a un régimen disciplinario para hacer posible un mayor enriquecimiento de la libertad de las personas.”  El segundo: “El constitucionalismo nace para servir a los hombres facilitándoles la realización de sus fines humanos, y si en una primera etapa creyó suficiente, a este propósito, la libertad civil, la garantía personal, en una segunda estimó que era necesaria la libertad política y dedujo que requería ésta, como forma instrumental, la democracia. Y ahora, en una tercera etapa histórica, ante la presión social de nuevas fuerzas, ante la experiencia de siglo y medio de maquinismo capitalista y el requerimiento ideal de hombres de tendencias muy varias, comienza a hallar realización inequívoca el constitucionalismo social, que sólo es posible negándole a las cosas lo que es privativo de las personas: la libertad”.


 


 
El BOE y la enseñanza religiosa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano Gómez   
Miércoles, 25 de Febrero de 2015 00:00

(Aclaración. Lomce: Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa. Gobierno de España. 9/12/2013)

 

Acaba de publicarse en el BOE (24/02/2015), sí en el Boletín Oficial del Estado, de un Estado que se dice aconfesional pero que en la practica no lo es, el currículo de la enseñanza de la Religión Católica de la Educación Primaria y Secundaria.

 

Como individuo no creyente me siento ofendido con las declaraciones que en la citada publicación se manifiesta por parte del Estado, en éste caso del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Que la enseñanza de la religión deba ser una oferta obligatoria para los centros y voluntaria para los alumnos y alumnas, como establece la Lomce, es cuestionable, como el hecho de que sea puntuable en el currículo académico de los alumnos. Para quienes defendemos una educación laica no solo lo cuestionamos sino que negamos ambos extremos y afirmamos que la religión debe formar parte del ámbito de lo privado, de lo familiar y en ningún caso debe involucrar a las instancias del Estado.

 

Pero éste Estado nuestro no es indiferente a la cuestión religiosa, por el contrario apoya la extensión de las creencias religiosas y favorece muy especialmente a la Iglesia Católica en su tarea de proselitismo y adoctrinamiento de nuestros infantes y jóvenes, con el consiguiente aporte económico en forma de ayudas directas e indirectas (desgravaciones, exenciones fiscales…). Y como aporte especial, como complemento a los textos sagrados del Antiguo Testamento, los evangelios y el resto de libros que componen la Sagrada Biblia, nuestro Estado Católico español aporta como contribución ideológica especial el Boletín Oficial del Estado.

 

La Resolución de 11 de febrero de 2015 (BOE 24/02/2015), cuya lectura no recomiendo a quienes gocen de un mínimo sentido de lo racional, viene a dar por sentada la importancia que la asignatura de Religión tiene para el desarrollo pleno e integral de la personalidad de los alumnos, dando por supuesta la dimensión religiosa del ser humano. En el mismo ámbito de justificación de la enseñanza religiosa cristiana da como hecho probado que de esta forma se ensanchan los espacios de racionalidad, cuando a continuación viene a afirmar la evidencia (no científica, por supuesto) de la existencia de Dios, un Dios uno y trino a la vez (ya sabemos, el Padre, el Hijo concebido sin intervención corporal masculina lo que permitió a su madre conservar su virginidad y el Espíritu Santo  que vienen a representar en forma de paloma).

 

Siguiendo con el acto de fe del BOE hemos de reconocer que la iniciativa creadora de Dios tiene una finalidad: establecer una relación de amistad con el hombre (no la mujer puesto que como sabemos por la Biblia se trata de un ser inferior, que no merece consideración alguna). Fuimos creados para ser felices, pero solo si creemos en Dios, puesto que el rechazo a Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz, aunque nunca leí tal cosa en el Antiguo Testamento, de hecho nada más comenzar el relato bíblico, cuando en los comienzos de la creación solo existían cuatro personas del genero Homo: Adán, Eva y sus dos primeros hijos, resulta que surge la envidia y uno de ellos asesina con perversidad a su hermano. En cualquier caso, el BOE da por supuesto que los no creyentes, ateos, agnósticos, librepensadores, o creyentes de otras religiones no somos felices, a esta calaña a la que pertenecemos se nos niega el derecho a ser felices por nuestra descreencia. 

 

Para alcanzar la felicidad, o al menos tener la posibilidad de llegar a ella, hemos de asentir con el BOE en que Dios se manifiesta al hombre, que Jesucristo es el destinatario de la revelación de Dios, que es Hijo de Dios, que los animales y el ser humano no se dan el ser a si mismo sino Otro que los hace ser, porque la realidad es signo de Dios y habla de su existencia. El BOE es dogma de fe, solo queda que la ley mordaza recoja la descreencia, el ateismo, la libertad de pensar, en suma el raciocinio como delito.

 

El BOE de esta forma pretende poner fin a los trabajos desarrollados por Charles Darwin que se esforzaba en hacernos creer lo contrario, es decir que los humanos y el resto de los seres vivos somos frutos de un proceso evolutivo llevado a cabo a la largo de millones de años, eso sí, utilizando el método científico como instrumento de búsqueda de la verdad.

 

Por fortuna el BOE no cuestiona ni la esferidad de la Tierra, ni hace mención alguna a la vieja teoría geocéntrica que tantos quebraderos de cabeza costo a la Iglesia Católica por querer mantenerla y no enmendarla durante siglos.

 

No entro en los contenidos, en las materias que conformaran los libros de texto, en los que el BOE entra de manera muy pormenorizada, recogiendo lo enviado por la Conferencia Episcopal, mas sabedora que el propio Estado en materia teológica. Pero que nadie se alarme puesto que el mismo BOE subraya que todo lo dicho esta lejos de una finalidad catequética o de adoctrinamiento.

 
¿Que futuro nos espera? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano Gómez   
Lunes, 22 de Diciembre de 2014 00:00

La realidad española actual, determinada por las decisiones tomadas en el pasado, incluido el pasado reciente, esta condicionando de manera muy severa el futuro. Han sido analizadas suficientemente las causas de la grave crisis económica española, derivada en crisis social, a las que no son ajenas la especulación urbanística, incluidas las obras públicas municipales, y sus connotaciones y connivencias entre ciertos empresarios con los poderes públicos municipales o autonómicos de su zona.

  

Los acontecimientos han surgido con extraordinaria rapidez, fin del boom inmobiliario, destrucción de gran parte del tejido industrial, incremento de la tasa de paro, bajada de salarios, disminución de las prestaciones sociales y sanitarias e incremento de la pobreza. Y junto a ello el estallido de un gran numero de casos de corrupción que corroe la confianza en el sistema democrático.

 

Gran parte de la realidad social en la que convivimos, precariedad laboral, deterioro de la sanidad y de la educación publica o disminución de las prestaciones sociales, tiene su origen en la crisis económica, pero también es el resultado buscado con la aplicación de las políticas neoliberales llevadas a cabo por el gobierno del Partido Popular y son, consecuentemente, el objetivo perseguido por tales políticas. Por consiguiente, aquello que es percibido como un mal para la mayoría de los ciudadanos españoles, no lo es para las elites y muchos ciudadanos que apoyan al partido del gobierno. Se trata pues de una cuestión ideológica.

 

Una reciente encuesta llevada a cabo por el Instituto para la Sociedad y las Comunicaciones de Vodafone en seis países europeos, y publicada en los periódicos de tirada nacional, muestra que la mayoría de los jóvenes españoles no tienen confianza en su país, no ven posibilidades de encontrar un trabajo acorde con su formación, piensan que su futuro será peor que el de sus padres y un 58% de ellos plantean irse de España. Por el contrario son mayoría quienes, ante esta situación quisieran optar por montar su propio negocio. Estos resultados son cercanos a los obtenidos en Italia, pero muy distantes de los de Alemania, Reino Unido, Holanda y Republica Checa.

 

Naturalmente estas respuestas están en consonancia con los niveles de paro de los países encuestados. No esta de mas recordar que en España la tasa de paro se sitúa en el 24,5% y en el 53,4% el paro juvenil (hasta 25 años), muy superior a la media de la zona euro (11,5% y 23,2%), cifras por cierto muy preocupantes, lo que viene a confirmar el declive de la economía europea. La canciller Merker ha reconocido que el 90% de los empleos del mundo global se creen fuera de Europa.

 

¿Qué hacer pues ante esta situación? Parece que las alternativas se encuentran en la Estrategia Europa 2020, un programa para sacar a Europa de la grave crisis que padece basado en una serie de pilares tales como la innovación, la investigación y el desarrollo, la industrialización, el uso de energías renovables, el sistema educativo y la sociedad digital.

 

A nadie se le escapa que los cambios tecnológicos a los que hemos asistido en las últimas décadas han condicionado nuestra forma de vida, nuestros hábitos e incluso nuestra mentalidad, la sociedad es mas abierta, esta mas comunicada, aunque también es cierto que hemos perdido en privacidad. Pero el futuro que se avecina no es menos prometedor, se desarrollaran y pondrán en marcha muchos de los hallazgos científicos y tecnológicos de las décadas pasadas y aparecerán nuevo materiales, nuevas formas de producción, las fuentes energéticas no serán las mismas y los hábitos volverán a cambiar. Hemos de preguntarnos si estamos preparados para estos nuevos retos, pero, como plantea la EU2020, sin investigación científica, sin desarrollo tecnológico, sin apoyo a la innovación, sin un sistema educativo que se adecue a los nuevos desarrollos tecnológicos no es posible crear un sector industrial sólido y sostenible que nos permita salir de la situación de tendencia al subdesarrollo al que vamos abocado. Recordemos que nuestro porcentaje de inversión en I+D respecto del PIB es del 1,24%, con tendencia a la baja, y muy alejado de los de Alemania 2,94% y 3% del objeto medio de la UE para el 2020 (de aquí a 6 años).

    


¿Estamos a tiempo para configurar un nuevo proyecto de país? Nunca es tarde. Convencido de que con el actual gobierno del Partido Popular no hay futuro en España para los jóvenes, dado que pretenden convertirla en un país de vacaciones y de deslocalización industrial, el Partido Socialista tiene la obligación, y quizás última oportunidad, de ofrecer una alternativa de futuro esperanzador para las nuevas generaciones. Pero es preciso que como condición previa se pongan en marcha los mecanismos preventivos de disuasión y evitación de la comisión de delitos en las contrataciones publicas, tales como un control riguroso en los procedimientos de adjudicación publica, transparencia y conocimiento publico de los contratos de las distintas administraciones y se elaboren leyes que castiguen de manera severa toda actividad delictiva que suponga un perjuicio para las arcas publicas. No son decisiones difíciles de tomar si existe voluntad de llevarlas a cabo, como tampoco deberían serlo aquellas encaminadas a la agilización de los procesos judiciales y a la dotación de herramientas de persecución de los delitos económicos, y por añadidura facilitara que personas muy validas del ámbito civil se incorporen a la labor comunitaria de sacar al país del atolladero en el que nos encontramos.

Última actualización el Sábado, 28 de Febrero de 2015 08:43
 
La crisis de la socialdemocracia PDF Imprimir E-mail
Escrito por SpD   
Martes, 24 de Febrero de 2015 12:55

LA CRISIS DE LA SOCIALDEMOCRACIA

 

(Debate abierto sobre documento a continuación)

 

                

Fecha: Viernes 27 de junio

Hora: 19,00

 

Lugar: Ateneo de Madrid (salón de la Cacharrería)

         Calle del Prado 21

                      

 La socialdemocracia busca una salida a su crisis

·         La debacle del Pasok, que no ha llegado al 5% en las elecciones griegas, obliga a alzar la vista y ver qué ha ocurrido con el centroizquierda en Europa

·         Y sí, está en crisis, no de forma homogénea ni por los mismos motivos. Aunque hay elementos comunes que señalan los expertos, como la convergencia con las políticas de la derecha o la formación de grandes coaliciones

·         También influye el escaso margen de maniobra que deja la UE, la pérdida de base social o la falta de medidas "audaces" para salir de la recesión

"España no es Grecia".

 La reflexión parece no tener padre. Sale de la boca de dirigentes políticos de todo signo –del PP a Podemos–, de analistas y de observadores, y se ha repetido hasta la saciedad en las últimas semanas. Pero más allá de esas cuatro palabras, hay preguntas que siguen quedando en el aire con sólo mirar los datos. Ya no sólo si es extrapolable la victoria de un partido de izquierda alternativa como Syriza (36,34% de los votos, 149 escaños, a dos de la mayoría absoluta), sino si se puede reproducir en otros países el hundimiento del tradicional sistema de bipartidismo. O si una caída tan bestial del Movimiento Socialista Panhelénico, el Pasok (del 43,92% y los 160 diputados de 2009, una holgada mayoría absoluta, al 4,68% y 13 escaños de las generales del pasado 25 de enero), puede tener su réplica en algún otro país europeo. O si, visto el mapa mayoritariamente azul de Europa, se puede hablar de crisis de la socialdemocracia en el Viejo Continente. 

La respuesta podría ser un , aunque con muchos matices, según los expertos. Porque no en todos los países sufre el mismo deterioro, y en todos no es explicable por las mismas razones. Sí hay algunos elementos que los analistas extraen como conclusiones del porqué los partidos socialistas se han empequeñecido en los últimos años: la convergencia entre los grandes partidos (centroderecha y centroizquierda) en las políticas económicas; la opción, en algunos casos, de formar parte de gobiernos con los conservadores; el diseño institucional de la Unión Europea, que deja escaso margen de maniobra para desplegar otro tipo de políticas; la pérdida de base social; la falta de respuestas "audaces", con "arrojo" a los grandes desafíos actuales; el desacompasamientro entre el cambio de los tiempos y de las sociedades y la actualización de las estructuras organizativas... No son pequeñas flaquezas, sino vías de agua que intentan dar algo de luz a la profunda crisis de la socialdemocracia y a cómo esta no dispone de la receta infalible para salir de la crisis económica con más justicia social. 

InfoLibre ha consultado a siete expertos, entre politólogos y sociólogos, sobre las razones que explican el hundimiento de una izquierda que ayudó a la forja de un sólido Estado del bienestar en la posguerra y que ahora, sin embargo, parece carecer de norte en algunos puntos del continente. Con dificultades para sobrevivir incluso, como en Grecia, o para levantar la cabeza pese a la caída del partido en el Gobierno, como en España

01. "LA CLAVE RESIDE EN QUE EL VOTANTE PERCIBA QUE TU  POLÍTICA ES DISTINTA"


"Se lleva matando 30 años a la socialdemocracia, pero luego resurge como el ave fénix. Renació a principios de los noventa y luego se sumergió en un ciclo recesivo, como el que ahora estamos. Pero ahora se está rehaciendo en Portugal, en el Reino Unido, en Italia..., mientras que sufre más problemas en Grecia, España o el Este de Europa". 
Pablo Simón, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid y editor del colectivo Politikon, cree que la crisis es "transversal", en la medida en que afecta a todos los partidos grandes, y eso lo demuestra que la derecha tampoco pasa por sus mejores momentos, ya que ve crecer a los ultras en varios países. Pero sí que es cierto, concede, que la caída de la socialdemocracia es más delicada, puesto que uno de los pilares de su política, la redistribución, se hace más cuesta arriba cuando topa con los corsés de la Unión Europea. 

Simón es, de hecho, uno de los autores que más hincapié hace en la "ratonera" en la que se haya atrapado el centroizquierda. Una jaula que se ejemplifica con el llamado 
trilema de Rodrik. El turco Dani Rodrik, profesor de Economía Política de Harvard, expuso la paradoja de la globalización, el conflicto entre Estado nación, democracia e hiperglobalización. A su juicio, sólo pueden darse dos de esas premisas al mismo tiempo: si el Estado nación se halla muy integrado en la economía internacional, la democracia se debilita; si la globalización retrocede, entonces sí son compatibles democracia y soberanía nacional, y la democracia puede cohabitar con la globalización si se articulan fórmulas de gobernanza supranacional y, por tanto, se resta poder al  Estado nación.

Simón señala que los socialistas tienen complicado aplicar sus políticas más expansivas si al mismo tiene por encima un gobierno transnacional. De ahí que partidos como Syriza, Podemos o, en el otro extremo del arco ideológico, el Front Nacional de Marine Le Pen, reivindiquen el repliegue hacia el Estado nación, hacia la recuperación de la soberanía nacional. De ahí también que el nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, haya conseguido trenzar un pacto con la derecha nacionalista de Griegos Independientes, porque ambos rechazan el rescate y la vigilancia de la troika. "No hay una solución muy evidente, y la socialdemocracia se ve atrapada, incapaz de articular una respuesta" cuando por encima tiene unas instituciones europeas de signo conservador y dominadas por Alemania y su obsesión por la austeridad, esgrime. La solución quizá reside, dice, en la alianza entre países del Sur, porque en el Consejo Europeo cada jefe de Estado representa a un país más. Por eso, sigue, el francés François Hollande o el italiano Matteo no han podido girar el timón de la UE. 

 La captación de cargos medios

No es ese su único mal. También la compra de las medidas de la derecha. "La clave reside en que el votante perciba que tu política es distinta", cosa que no siempre ha ocurrido, arguye. Recuerda los ejemplos de América Latina, donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) intervino de forma agresiva implementando políticas de austeridad. La consecuencia fue la descomposición del sistema político. Una marejada que ya se ha producido en Grecia. 

El Pasok, no obstante, y aquí coincide con otros expertos, "es un caso único de rápida implosión de un partido", ni siquiera comparable al del Partido Socialista Italiano (PSI) de Bettino Craxi, liquidado en los noventa por el caso Tangentopoli de corrupción. Los socialistas helenos han pasado del 43,92% en 2009 al 4,68% en apenas seis años, un hundimiento que se explica por la captación, por parte de Syriza, de las estructuras del partido fundado por Andreas Papandreu en 1974. Es decir, se ha producido una "migración masiva" de cargos públicos, por lo que se puede hablar de una verdadera sustitución del Pasok por Syriza y la implantación de un nuevo bipartidismo entre la formación de Tsipras y la derecha de Nueva Democracia, segunda en los comicios. A la caída 
se suma la escisión interna: el ex primer ministro Yorgos Papandreu, hijo del fundador del Pasok, formó un nuevo partido, el Movimiento de los Socialistas Democráticos, que obtuvo un 2,46% y se quedó fuera del Parlamento heleno.

¿Qué lecciones puede sacar el PSOE?

Varias, según Simón. Que no le conviene "caer en el abrazo del oso" del PP. Ni firmar una gran coalición. Ha de apostar por políticas públicas "valientes", y no pensar que España es como en los años ochenta, cuando Felipe González barrió. Esa España no  
volverá, recuerda.

Pero la dirección de Pedro Sánchez tiene un problema añadido, que se llama Podemos. La formación de Pablo Iglesias "no habría llegado" si se hubieran dado tres relevos mucho antes: en el PSOE, en IU (trasvasando el poder a Alberto Garzón) y en el centro, en UPyD. 

02. "SI LA SOCIALDEMOCRACIA DECEPCIONA ES PORQUE NO ESTÁ SIENDO CREATIVA"


Ignacio Urquizu, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, escribió en 2012 un libro de título más que gráfico: La crisis de la socialdemocracia: ¿qué crisis? (Catarata). Su tesis es que no existe una crisis de la socialdemocracia, de la ideología, puesto que sus postulados son hoy reivindicados por varias formaciones en auge, como Podemos en España. La crisis, pues, es de los partidos socialdemócratas, "diseñados para un mundo, el del siglo XX, que ya no existe". Su problema es que les ha "costado adaptarse" a los nuevos tiempos y a las nuevas demandas de la sociedad. "Por ejemplo, aprueban las primarias abiertas, pero sin creérselas del todo". 

Las fallas también se palpan en el discurso: la "mayor moderación sobre todo en el programa económico, la incapacidad de ofrecer una alternativa sólida a los conservadores". "Una cosa es aceptar el capitalismo y otra tragar con la desregulación de los mercados y los postulados liberales". Además, la izquierda "es corresponsable de la crisis", porque la gestionó en países como el Reino Unido, España o Grecia, y esa mancha de sus años de Gobierno seguirá pesando durante tiempo. Otra razón del declive son las grandes coaliciones. ¿Pero por qué ha castigado más al Pasok que al SPD alemán o al SPÖ austriaco". "Los socialdemócratas alemanes tienen la fortuna de no tener a su izquierda un partido que amenace su hegemonía, porque Die Linke [suma de los poscomunistas y los socialistas desencantados] sigue por detrás, y porque Alemania, a diferencia de España, es un país más conservador". 

Pacto de clases medias y trabajadoras

 

Separando socialdemocracia de partidos socialdemócratas, Urquizu estima que la primera está en mejor forma en el sur de Europa (Italia, Grecia, Portugal, España), mientras en el norte se ha debilitado, ya que los grandes partidos socialistas que dominaron durante años el mapa político de los países escandinavos se hallan hoy en más dificultades. Una regla de oro, dice, es que la socialdemocracia se ha encontrado más fuerte en aquellos lugares donde cuajó la alianza entre las clases medias y trabajadoras. Algo que se está produciendo en el sur, precisamente por el empobrecimiento de gruesas capas de la sociedad, consecuencia de los ajustes. 

El centroizquierda gobierna en Francia o Italia, pero tampoco parecen capaces de cambiar de color Europa. Hollande está hundido en las encuestas. Renzi, sin embargo, sí está cosechando mejores resultados. "Si la socialdemocracia decepciona es porque no está siendo lo suficientemente audaz como para oponerse a la mayoría conservadora. No está siendo nada creativa. Está dejándose lleva. Le falta valentía. Es una izquierda más preocupada por la gestión que por la imaginación. Le falta arrojo, y si no se pone las pilas lo pasará mal". Eso no quiere decir que no resurja en el futuro, "porque la historia está llena de partidos socialdemócratas que bajan al 20% y tardan en recuperarse, pero al final lo consiguen". 

Urquizu cree que eso mismo le acabará pasando al 
PSOE. Él es de los que cree que la comparación con el Pasok no se sostiene, porque su historia es distinta –el movimiento heleno es relativamente reciente, nació en 1974, el PSOE, en 1879–, su gestión de los últimos años, también, al igual que el traspaso de cuadros al partido en auge, Syriza

03. "SE PAGA LA GESTIÓN DE LA CRISIS"


Para 
Pau Marí-Klose, sociólogo de la Universidad de Zaragoza, no está tan claro que se pueda hablar de una “crisis global de la socialdemocracia”. Porque lo que parece más evidente es que lo que “se paga es la gestión de la crisis, estar en el Gobierno”. “Los partidos conservadores también han salido de los Ejecutivos, castigados por sus votantes: pasó con Nicolas Sarkozy en Francia, con Andonis Samarás en Grecia, con José Luis Rodríguez Zapatero en España, con Mario Monti en Italia”. Marí-Klose apunta que el apoyo a los partidos socialdemócratas, “en términos agregados, no ha sufrido un descenso muy acusado, salvo lo que está sucediendo en los últimos años”. 

Este sociólogo observa que quien se halla más fuerte es el Partido Democrático italiano, con Renzi a la cabeza, “tras una larga travesía en el desierto”. En los países nórdicos, donde la socialdemocracia “parecía intocable”, “se ha fragilizado”. Grecia, añade, es un caso particular, que no tendría por qué reproducirse en España, porque el PSOE “tiene cierto suelo” y la situación del país heleno es “mucho más dramática”. 

“El Gobierno de Zapatero se comió parte de la responsabilidad de la crisis. Y operó un giro muy bestia a partir de 2010. El electorado informado nunca entendió esa gestión tan torpe. Ahora bien, cuando un partido socialista no emerge como alternativa es  cuando sufre el castigo de votantes.

¿Le falta a los partidos socialdemócratas “imaginación”, como creía Urquizu? Marí-Klose discrepa: han emergido ideas que antes no estaban presentes, como la tercera vía del laborista Tony Blair, la apuesta por las políticas de familia o la lucha contra la pobreza infantil o la desigualdad. “Pero en otros aspectos les ha faltado reflejos. No siempre la realidad y los ajustes del discurso han ido en paralelo. La socialdemocracia no ha encontrado aún fórmulas mágicas como la construcción del Estado del bienestar en el siglo XX. No ha encontrado un discurso alternativo que funcione. Las soluciones no salen de forma sencilla y puedes tirarte décadas intentado acertar con la tecla progresista”. 

Cuando Marí-Klose habla de escasez de “reflejos”, se refiere a la incapacidad de la socialdemocracia para atraer a colectivos como el precariado –que en algunos países mira a la extrema derecha– o la clase acomodada que ve que sus hijos tendrán un peor  futuro que ellos.

Por esa razón, este sociólogo no ve una salida óptima para el PSOE a corto plazo. Si hay recuperación y se percibe, pronostica, puede levantar cabeza. Pero si eso no ocurre, seguirá sufriendo, porque tiene una “asignatura pendiente con los jóvenes”, el colectivo que padece una tasa del paro por encima del 50%. Además, arrastra su pasado de gestión de la crisis, la tardía renovación generacional y el rechazo que aún se aprecia en las encuestas entre los votantes. “Antes era un partido central, al que todo el mundo podía acabar votando. Hoy tiene una amplia base de leales, pero su capacidad de leales es limitada”.

04. "LOS PARALELISMOS CON EL PASOK JUEGAN MÁS EN CONTRA DEL PSOE"


En línea con Marí-Klose, Juan Rodríguez Teruel, profesor de Ciencia Política de la Universitat de Valencia, cree que conviene hablar más de la "crisis de los partidos mainstream, de los partidos dominantes, tanto de centroderecha como de centroizquierda", en sintonía con lo expresado por el irlandés Peter Mair en Ruling the void. De modo que no se podría hablar de un descalabro generalizado, sino "que va por  barrios” y por ciclos.

 

Rodríguez Teruel es de los que piensan que el modelo socialdemócrata en el ámbito de la actual UE "ya no tiene sentido", porque los problemas se gestionan a escala europea, no a nivel nacional. "El centroizquierda no tiene respuestas para un mundo globalizado, porque no hay mucho margen para cambiar. Eso le sume en la depresión". 

 Pese al sombrío futuro que puede deparar a los partidos socialdemócratas, este profesor rechaza que se pueda hablar de un fracaso de su historia, porque a lo largo de un siglo sí ha conseguido buena parte de los objetivos que se proponía. Entre ellos, como triunfo más relevante, la edificación del Estado del bienestar. Pero ahora tiene retos distintos por delante: replicar a los cambios de la sociedad y a la estratificación social y constestar a la globalización y a la integración en la UE. ¿Cómo afrontar ambos desafíos? Para Rodríguez Teruel, ha de apostar por "un Estado con más participación de lo privado, por una colaboración entre el Estado y la sociedad civil" y al tiempo "reforzar la unión social de Europa". En suma, ha de responder a la pregunta de "cómo hacer lo mismo con menos recursos", cómo desplegar otras políticas sin que   impliquen,  necesariamente,  “gastar más dinero”

 

Niveles altos de incertidumbre

¿Y en España? Este politólogo recuerda que el PSOE no es "el típico partido socialdemócrata", al estilo alemán o escandinavo, más liberal. Y mantiene semejanzas y diferencias con el Pasok. Entre las primeras, que ambas formaciones gestionaron el arranque de la crisis y los ciudadanos no les perdonan sus medidas de austeridad, y también que son consideradas "fuerzas tradicionales". Pero "España no es Grecia, ni se ha llegado aquí a la degradación del país tan fuerte como allí, y las expectativas aquí son menos malas". "Ahora bien, los paralelismos con el Pasok juegan más en contra del PSOE", advierte. ¿Por qué? Porque se pueden reproducir dos "dinámicas muy negativas" para los socialistas españoles: que se mantenga un elevado "nivel de incertidumbre", por lo que muchos electores "pueden pensar que es útil votar a Podemos", y que cargos locales y medios del PSOE concluyan que no tienen futuro en su partido y emigren a la formación de Pablo Iglesias. "Y si eso ocurre, el PSOE  entraría en una crisis final.

 

Rodríguez Teruel considera, en consecuencia, que el final del PSOE "no es irreversible", aunque una irrupción fuerte de Podemos, "por encima de 30 escaños", podría complicarle la situación. Su problema, argumenta, no sólo ha sido la falta de regeneración interna, sino su base electoral y su élite política, un dilema común a otros grandes partidos homólogos. 

 

05. "LOS SOCIALDEMÓCRATAS SE QUEDARON SIN SU FUENTE DE PODER PRINCIPAL"


"Los electores se cobran el desplazamiento a la derecha, un corrimiento que otros partidos ocupan", avisa 
Luis Fernando Medina, investigador senior del Instituto Carlos III-Juan March de Ciencias Sociales y autor de El fénix rojoLas     oportunidades del socialismo (Catarata).

Medina explica que la socialdemocracia encontró su gran base social, sus "poderes fácticos" en la clase obrera a la salida de la posguerra. El sindicalismo "fue el eje". Sin embargo, "ese pilar obrerista se fue erosionando y prácticamente colapsó. Y en la medida en que se quedó sin su fuente de poder principal, intentó presentarse de otra manera, secundar la agenda de la derecha, aunque con rostro humano. El resultado fue una pérdida de poder fáctico". "No los culpo, pero ahora se ve el coste. Y si en España, por ejemplo, se hiciera una gran coalición, eso sería más costosísimo aún".

 Compatible con la UE

Este investigador también cree que el socialismo se halla en una "ratonera" por el tipo de diseño de integración económica en la UE. No chocaba en los tiempos de bonanza, pero sí en los años de depresión. Aun así, no cree que el centroizquierda sea "incompatible con el proyecto europeo". Si de los años 1950 a 1980 la Unión avanzó sobre bases socialdemócratas, aduce, ahora podría hacer lo mismo si lograse sacar adelante la emisión de euro bonos o hiciese del BCE un banco central como la Reserva  
Federal de EEUU.

Además de la recurrente comparación con el Pasok, Medina apunta al ejemplo de los socialistas portugueses. Allí, el Gobierno de José Sócrates, convocadas las elecciones, pidió el rescate. Pasó a la oposición, pero ahora está en condiciones de volver al poder en las generales de este año. "Ha tenido más reflejos que el PSOE a la hora de adaptar su discurso. Ha sido más audaz a la hora de hablar de temas de deuda, de combatir a la troika. El PSOE lo ha hecho tarde y mal, y además sufre la competencia con Podemos. Cuando ha querido corregir, ha pillado a la gente cansada, identificándole con el ancien régime". Este politólogo rechaza las lecturas optimistas, aquellas que creen que el socialismo español está lejos de seguir la senda de sus homólogos griegos. "En política a veces ocurren los terremotos. Lo que ha ocurrido en Grecia y España ha desafiado los pronósticos, y las reglas que antes estaban vigentes ya no lo están. Todo puede pasar. Mal haría el PSOE en pensar que tiene un seguro de vida gracias a su fortaleza en Andalucía". 

 

06. "LA SOCIALDEMOCRACIA HA DE DISEÑAR UNA ALTERNATIVA"

"Hablar de crisis de la socialdemocracia cuando estos partidos gobiernan, en solitario o en coalición, en Francia, Alemania, Italia, Dinamarca o Suecia, o cuando pueden ganar el Gobierno en Reino Unido o Portugal puede parecer una extravagancia. Pero la tendencia es a la reducción del tamaño electoral de estos partidos y por eso se puede hablar de cierta crisis", sostiene Luis Ramiro, profesor de Ciencia Política de la  Universidad británica de Leicester

 

Pero, ¿qué ha ocurrido para que acaezca esta depresión de la ideología y de los partidos que la defendían? Primero, que la sociedad que permitió la prevalencia de esos valores "ha cambiado". Dos, la "cierta acomodación a las políticas neoliberales". Tres, la propia Europa. "Sí, la UE es un problema para los socialdemócratas –asegura con rotundidad este politólogo–, pero el principal motivo de dificultades reside en la globalización y en  los problemas para defender el modelo social europeo.

 

Ramiro no equipara los casos de Francia e Italia, los dos países más potentes con Gobiernos socialistas. En el caso de Hollande, cree que la frustración a sus votantes se debe al "seguimiento de la senda de las políticas de austeridad", un obstáculo compartido para muchos Ejecutivos de izquierdas. Es una espiral: los recortes hacen que el crecimiento sea débil, de modo que la satisfacción de los electores no mejora. Renzi, en cambio, goza de un "apoyo popular muy bueno y casi excepcional". 
 
Comportamientos más volátiles

 

El profesor de Leicester reconoce que el caso griego, el batacazo del Pasok, es "excepcional". Pero advierte de que los giros de 180 grados se dan. "Algunos observadores parecen olvidar casos como el de los socialdemócratas holandeses, que pasaron del 29% al 15% entre 1998 y 2002; o el del PS francés, que pasó del 37% al 18% entre 1988 y 1993. En los dos casos, los dos partidos se recuperaron. Lo que es fundamental es entender que los electores de Europa occidental (y ya no digamos en Europa del Este) son hoy mucho más volátiles y su comportamiento electoral incluye cambios bruscos", que afectan más a los partidos que registraban pautas de  comportamiento electoral más estables.

 

En España, "la continuación de la crisis con el PP, el recuerdo de la gestión reciente del PSOE y quizás la lentitud de su renovación llevó a un segmento importante de los votantes a apostar por otros partidos nuevos y populistas" en las europeas, como Podemos. Lo "excepcional", sigue Remiro, es que el apoyo a esa fuerza continúe  creciendo y esté disputando la primera posición del podio.

 

¿Qué deben hacer los partidos socialdemócratas? "Muchas cosas", contesta este analista, porque su crisis no es superficial. Pero la cuestión clave es que "la socialdemocracia ha de diseñar una alternativa que haga posible el crecimiento económico, el bienestar social y el aumento de la igualdad en las condiciones actuales de integración política y económica regional y de globalización". Una tarea "muy difícil".

 

07. "HA COMETIDO EL ERROR DE LA AUSENCIA DE DISCURSO, DE PROYECTO POLÍTICO"

Con Urquizu, Máriam Martínez-Bascuñán, profesora de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, coincide en que es más atinado hablar de crisis de los partidos socialdemócratas, pues las recetas contra la recesión de Podemos o Syriza "entran perfectamente dentro de un marco keynesiano, de izquierda reformista", aunque en este contexto dominado por la "ortodoxia de la austeridad" parezcan "revolucionarias".
Asumir 
"acríticamente esa ortodoxia de la austeridad" es, para esta investigadora, el error más grave cometido por las formaciones de centroizquierda. Pero padecen, sobre todo, de la "ausencia de discurso, de proyecto político", cuando hacen falta "algo más que eslóganes": "Buenas ideas, buenos relatos", insiste. Y pone un ejemplo: el pensamiento sobre la igualdad. En ese sentido, cree que la obra del economista francés Thomas Piketty –El capital en el siglo XXI– debería ser "un revulsivo para toda la izquierda europea", ya que enhebra un relato sobre la profunda desigualdad de las sociedades contemporáneas y da ideas de cómo hacerle frente. 

 
Martínez-Bascuñán, por tanto, no cree que sea una cuestión de "moderación", sino de "ausencia de proyecto y de voz en Europa". Lo positivo de partidos como Syriza o Podemos es que han sabido "generar una voz disidente respecto al statu quo". O sea, al nacionalismo alemán se contrapone ahora el nacionalismo griego. El reto sería  
”encontrar espacios comunes” y abrir el “diálogo”.

 

La autora no sitúa al mismo nivel Pasok y PSOE y avanza un dato más: quizá sea en España más "dramática" la caída de IU. La habilidad de la formación de Iglesias ha radicado en asentar la idea de que había "alternancia, no alternativa", y ha construido un relato que "simplifica el escenario de fuerzas políticas" (el PP o Podemos), para así poder comparecer ante los votantes como "la única que representa el cambio". Los socialistas arrastran, a su vez, varios problemas, a su juicio: que no ha dado con "el liderazgo adecuado", que sigue manchado por casos de corrupción. Los deberes los ha hecho "demasiado tarde", porque "no supo escuchar los mensajes del 15-M y no supo ver qué estaba ocurriendo". Y gestos como la aceptación indirecta de la cadena perpetua revisable o la firma del pacto contra el terrorismo yihadista, agrega, no hace sino ahondar en el imaginario colectivo


 
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