La intelectualidad en la política PDF Imprimir E-mail
Escrito por Luis Arriaga   
Martes, 19 de Mayo de 2015 08:04

                                Os invitamos al debate abierto sobre    

  La intelectualidad en la política

 

(Introducción al tema por Luis Arriaga)

 

Fecha: Viernes 22 de mayo de 2015

Hora: 19,00

 

Lugar: Ateneo de Madrid (salón de la Cacharrería)

         Calle del Prado 21

Última actualización el Martes, 19 de Mayo de 2015 08:08
 
Análisis de la situación política actual, la crisis de liderazgos y el multipartidismo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrador   
Martes, 21 de Abril de 2015 09:29


                                           Os invitamos al debate abierto sobre    

 

 

Análisis de la situación política actual, la crisis de liderazgos y el

multipartidismo

 

 

Fecha: Viernes 24 de abril

Hora: 19,00

 

Lugar: Ateneo de Madrid (salón de la Cacharrería)

         Calle del Prado 21




Última actualización el Martes, 21 de Abril de 2015 10:08
 
Sobre las esencias de la socialdemocracia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Cándido Marquesán   
Miércoles, 08 de Abril de 2015 14:36

 

Cada vez estoy más convencido de que la situación de la crisis política actual, que está provocando tanto sufrimiento humano, se explica por la claudicación de la socialdemocracia a sus principios. Situación que no se corrige, nada más hay que observar la actuación política actual del Partido Socialista en Francia. Por ello, parece pertinente reflexionar sobre el papel clave que la socialdemocracia ha desempeñado en el pasado reciente en cuanto al progreso humano. Conviene hacer un poco de historia, porque si los que nos declaramos socialdemócratas sabemos de dónde venimos, puede que sepamos a dónde tenemos que ir. Obviamente las líneas que siguen a continuación no tendrán interés alguno para todos aquellos que solo se declaran socialdemócratas cuando están en la oposición o en campañas electorales, lo que supone un auténtico ejercicio de perversión ideológica. A grandes rasgos las siguientes ideas están extraídas del libro Educación pública de L. Gómez Llorente, uno de los más grandes pensadores del socialismo español, tanto en su vertiente política como en la sindical. Fue diputado por Asturias, vicepresidente del Congreso de Diputados, miembro de la Ejecutiva del PSOE, con participación activa en la redacción de nuestra Carta Magna, en concreto del art. 27 y la defensa del voto particular de la forma de Gobierno, en defensa de la República; además de defensor de la enseñanza pública y gran experto en el tema del laicismo. Pero por encima de todo destacó por su enfrentamiento con Felipe González en el XXVIII Congreso y en el Extraordinario celebrados en 1979, al oponerse a que el PSOE renunciara al marxismo. Como sabemos finalmente triunfó la postura contraria de Felipe González.

El socialismo en su historia ha atravesado por tres fases bien diferenciadas: el socialismo utópico, el socialismo científico y la socialdemocracia. Solo quiero fijarme en el tercero. La socialdemocracia plasmada en la II Internacional, en cuanto a sus métodos es la conquista pacífica del Estado por parte de la clase trabajadora a través de las elecciones, y de ahí la organización de la tarea política de los partidos de la clase obrera, hermanados con sus correspondientes sindicatos. Cabe señalar que el marxismo revolucionario y la socialdemocracia coinciden en la necesidad de la posesión del poder del Estado, o sea, la ley y el monopolio de la fuerza coactiva para llevar a cabo cambios en el régimen de propiedad y en el sistema de producción conducentes al socialismo, ya sea por la vía revolucionaria o por la evolutiva.

Sin embargo la socialdemocracia en el siglo XX hizo con buen criterio rectificaciones importantes a sus planteamientos doctrinales iniciales. A medida que avanza el siglo se apercibe que no es tan importante socializar la producción de la riqueza como socializar una parte importante de las rentas producidas. Igualmente que en la sociedad industrial avanzada, que produce un manantial importante de bienes para asegurar un adecuado bienestar para todos, lo importante no es cómo se producen, sino cómo se distribuyen esos bienes.

Descubre que se puede compatibilizar la producción en régimen capitalista con la producción de bienes y servicios en régimen socializado, como también una cierta asignación de recursos por el mercado con una redistribución de recursos por parte de servicios estatales a través de la vía fiscal. En una palabra, descubre el Estado providencia. Y que, además, todo esto es compatible con la práctica de constituciones democráticas, donde se explicitan derechos individuales y un sistema parlamentario. Es el modelo centroeuropeo que se expande las tres décadas posteriores al final de la II Guerra Mundial, en el que se alternan gobiernos socialdemócratas y demócrata-cristianos. Se llame Estado providencia o Estado de bienestar,  siempre aparece el término Estado. El Estado de bienestar, corrector de las injusticias sociales generadas por el mercado, no hubiera sido posible sin un poder fuerte, que respetando las garantías democráticas, anteponía el interés general al particular, y que no vaciló siempre que fue necesario en sustituir la iniciativa privada para conseguir el bienestar social. Un poder estatal que proclamó sin ambages que la política fiscal era un factor de redistribución de la riqueza, y que el Estado tendría que controlar de alguna manera la dirección de los grandes flujos  inversores. El Estado asumió servicios básicos fundamentales como la educación, la sanidad, las pensiones, el subsidio de desempleo… Incluso en España en tiempos de Rodríguez Zapatero la atención a la dependencia y que el gobierno de Rajoy la está dinamitando. Así Europa occidental salió de la miseria de la posguerra. En esos momentos el Estado todavía era soberano en gran parte como para poder diseñar unas políticas económicas, en las que cabían unas diferencias entre las políticas liberal-capitalista y las socialdemócratas.

Las experiencias traumáticas de la Revolución rusa, los fascismos, las dos guerras mundiales propiciaron que las clases propietarias aceptasen un Estado poderoso, para garantizar un orden democrático, en el que a la vez que se mantenía la propiedad privada de los medios de producción, se controlaban los intereses del capital con unas leyes sociales reguladoras del mundo del trabajo. Por ello, no deberíamos olvidar, sería un ejercicio de amnesia lamentable, que la paz social en libertad de la que disfrutó Europa durante un largo periodo se basó en un control social razonable de la actividad económica. El sistema mixto, el equilibrio sector público-sector privado; libre iniciativa-intervención estatal, sirvieron para forjar uno de los momentos de mayor progreso económico y estabilidad política de la reciente historia europea.

Visto lo cual, el ataque brutal al Estado por parte del neoliberalismo, que podemos observarlo en el debilitamiento de la soberanía del Estado, la disminución de sus competencias, el desprestigio de sus instituciones y la moda privatizadora, es un ataque frontal a la verdadera esencia de la socialdemocracia.

La reducción del papel del Estado para controlar la actividad económica, la brutal e irreversible disminución de los recursos estatales con reformas fiscales regresivas, y, por ende, de su capacidad de redistribución de la riqueza; la brutal desregulación del trabajo, y la ausencia de resortes para controlar los flujos financieros, suponen la quiebra del modelo socialdemócrata de reforma social. Por todo ello los partidos “socialdemócratas” europeos están en un callejón sin salida, y como no saben responder a las expectativas de una gran parte de su antiguo electorado, cada vez su peso político se está reduciendo a marchas forzadas, y, de momento, de una manera irreversible, tal como se refleja en los distintos procesos electorales. El descrédito de los partidos llamados “socialdemócratas” no es correlativo al de la socialdemocracia, cuya validez para solucionar los graves problemas sigue plenamente vigente, lo único que se necesita es que haya políticos con la suficiente altura moral y coraje político para volver  a rescatarla del callejón de la historia, donde ha quedado arrumbada y olvidada por algunos políticos.

Quiero terminar con una última reflexión que me la ha sugerido también Gómez Llorente. No me sirven esos argumentos usados por algunos autoproclamados socialdemócratas, de que el contexto histórico de hoy es muy distinto al de después de la II Guerra Mundial. Evidentemente es distinto, pero lo que nunca puede ser distinto para la socialdemocracia el principio de una voluntad política de una racionalización global inclusiva de los recursos, sin dejarse arrastrar por la “racionalidad económica” (economicismo), ni por la “racionalidad tecnológica” (tecnicismo). Ese  planteamiento está inserto en la tradición humanista occidental que concibe lo económico como un orden instrumental subordinado, como un medio en pro de una finalidad superior: la plena realización de cada ser humano. Para apuntalar este principio fundamental, al que no puede renunciar un socialdemócrata, Gómez Llorente recurre a Fernando de los Ríos, el cual señaló en su libro El sentido humanista del socialismo del que extraigo dos sustanciosos fragmentos para leerlos y reflexionarlos, y que me parecen de rabiosa actualidad. El primero: “De cuanto va dicho resulta, pues, evidente, que lo económico para el socialismo es, y no puede menos de ser, un medio, medio cuya dominación reputa esencial porque precisamente ha puesto de manifiesto que, o el régimen económico es sometido al sojuzgamiento que exige su mera significación material, o la vida espiritual, estrella del socialismo, es obscurecida por la adscripción de las personas a las cosas. En 1921, escribíamos: «Así como el capitalismo ha significado la exaltación de la idea de libertad aplicada a los objetos económicos con el fin de hacer más fácil la servidumbre de los hombres, el socialismo, en cambio, representa el sometimiento de la economía a un régimen disciplinario para hacer posible un mayor enriquecimiento de la libertad de las personas.”  El segundo: “El constitucionalismo nace para servir a los hombres facilitándoles la realización de sus fines humanos, y si en una primera etapa creyó suficiente, a este propósito, la libertad civil, la garantía personal, en una segunda estimó que era necesaria la libertad política y dedujo que requería ésta, como forma instrumental, la democracia. Y ahora, en una tercera etapa histórica, ante la presión social de nuevas fuerzas, ante la experiencia de siglo y medio de maquinismo capitalista y el requerimiento ideal de hombres de tendencias muy varias, comienza a hallar realización inequívoca el constitucionalismo social, que sólo es posible negándole a las cosas lo que es privativo de las personas: la libertad”.


 


 
El BOE y la enseñanza religiosa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano Gómez   
Miércoles, 25 de Febrero de 2015 00:00

(Aclaración. Lomce: Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa. Gobierno de España. 9/12/2013)

 

Acaba de publicarse en el BOE (24/02/2015), sí en el Boletín Oficial del Estado, de un Estado que se dice aconfesional pero que en la practica no lo es, el currículo de la enseñanza de la Religión Católica de la Educación Primaria y Secundaria.

 

Como individuo no creyente me siento ofendido con las declaraciones que en la citada publicación se manifiesta por parte del Estado, en éste caso del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Que la enseñanza de la religión deba ser una oferta obligatoria para los centros y voluntaria para los alumnos y alumnas, como establece la Lomce, es cuestionable, como el hecho de que sea puntuable en el currículo académico de los alumnos. Para quienes defendemos una educación laica no solo lo cuestionamos sino que negamos ambos extremos y afirmamos que la religión debe formar parte del ámbito de lo privado, de lo familiar y en ningún caso debe involucrar a las instancias del Estado.

 

Pero éste Estado nuestro no es indiferente a la cuestión religiosa, por el contrario apoya la extensión de las creencias religiosas y favorece muy especialmente a la Iglesia Católica en su tarea de proselitismo y adoctrinamiento de nuestros infantes y jóvenes, con el consiguiente aporte económico en forma de ayudas directas e indirectas (desgravaciones, exenciones fiscales…). Y como aporte especial, como complemento a los textos sagrados del Antiguo Testamento, los evangelios y el resto de libros que componen la Sagrada Biblia, nuestro Estado Católico español aporta como contribución ideológica especial el Boletín Oficial del Estado.

 

La Resolución de 11 de febrero de 2015 (BOE 24/02/2015), cuya lectura no recomiendo a quienes gocen de un mínimo sentido de lo racional, viene a dar por sentada la importancia que la asignatura de Religión tiene para el desarrollo pleno e integral de la personalidad de los alumnos, dando por supuesta la dimensión religiosa del ser humano. En el mismo ámbito de justificación de la enseñanza religiosa cristiana da como hecho probado que de esta forma se ensanchan los espacios de racionalidad, cuando a continuación viene a afirmar la evidencia (no científica, por supuesto) de la existencia de Dios, un Dios uno y trino a la vez (ya sabemos, el Padre, el Hijo concebido sin intervención corporal masculina lo que permitió a su madre conservar su virginidad y el Espíritu Santo  que vienen a representar en forma de paloma).

 

Siguiendo con el acto de fe del BOE hemos de reconocer que la iniciativa creadora de Dios tiene una finalidad: establecer una relación de amistad con el hombre (no la mujer puesto que como sabemos por la Biblia se trata de un ser inferior, que no merece consideración alguna). Fuimos creados para ser felices, pero solo si creemos en Dios, puesto que el rechazo a Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz, aunque nunca leí tal cosa en el Antiguo Testamento, de hecho nada más comenzar el relato bíblico, cuando en los comienzos de la creación solo existían cuatro personas del genero Homo: Adán, Eva y sus dos primeros hijos, resulta que surge la envidia y uno de ellos asesina con perversidad a su hermano. En cualquier caso, el BOE da por supuesto que los no creyentes, ateos, agnósticos, librepensadores, o creyentes de otras religiones no somos felices, a esta calaña a la que pertenecemos se nos niega el derecho a ser felices por nuestra descreencia. 

 

Para alcanzar la felicidad, o al menos tener la posibilidad de llegar a ella, hemos de asentir con el BOE en que Dios se manifiesta al hombre, que Jesucristo es el destinatario de la revelación de Dios, que es Hijo de Dios, que los animales y el ser humano no se dan el ser a si mismo sino Otro que los hace ser, porque la realidad es signo de Dios y habla de su existencia. El BOE es dogma de fe, solo queda que la ley mordaza recoja la descreencia, el ateismo, la libertad de pensar, en suma el raciocinio como delito.

 

El BOE de esta forma pretende poner fin a los trabajos desarrollados por Charles Darwin que se esforzaba en hacernos creer lo contrario, es decir que los humanos y el resto de los seres vivos somos frutos de un proceso evolutivo llevado a cabo a la largo de millones de años, eso sí, utilizando el método científico como instrumento de búsqueda de la verdad.

 

Por fortuna el BOE no cuestiona ni la esferidad de la Tierra, ni hace mención alguna a la vieja teoría geocéntrica que tantos quebraderos de cabeza costo a la Iglesia Católica por querer mantenerla y no enmendarla durante siglos.

 

No entro en los contenidos, en las materias que conformaran los libros de texto, en los que el BOE entra de manera muy pormenorizada, recogiendo lo enviado por la Conferencia Episcopal, mas sabedora que el propio Estado en materia teológica. Pero que nadie se alarme puesto que el mismo BOE subraya que todo lo dicho esta lejos de una finalidad catequética o de adoctrinamiento.

 
¿Que futuro nos espera? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano Gómez   
Lunes, 22 de Diciembre de 2014 00:00

La realidad española actual, determinada por las decisiones tomadas en el pasado, incluido el pasado reciente, esta condicionando de manera muy severa el futuro. Han sido analizadas suficientemente las causas de la grave crisis económica española, derivada en crisis social, a las que no son ajenas la especulación urbanística, incluidas las obras públicas municipales, y sus connotaciones y connivencias entre ciertos empresarios con los poderes públicos municipales o autonómicos de su zona.

  

Los acontecimientos han surgido con extraordinaria rapidez, fin del boom inmobiliario, destrucción de gran parte del tejido industrial, incremento de la tasa de paro, bajada de salarios, disminución de las prestaciones sociales y sanitarias e incremento de la pobreza. Y junto a ello el estallido de un gran numero de casos de corrupción que corroe la confianza en el sistema democrático.

 

Gran parte de la realidad social en la que convivimos, precariedad laboral, deterioro de la sanidad y de la educación publica o disminución de las prestaciones sociales, tiene su origen en la crisis económica, pero también es el resultado buscado con la aplicación de las políticas neoliberales llevadas a cabo por el gobierno del Partido Popular y son, consecuentemente, el objetivo perseguido por tales políticas. Por consiguiente, aquello que es percibido como un mal para la mayoría de los ciudadanos españoles, no lo es para las elites y muchos ciudadanos que apoyan al partido del gobierno. Se trata pues de una cuestión ideológica.

 

Una reciente encuesta llevada a cabo por el Instituto para la Sociedad y las Comunicaciones de Vodafone en seis países europeos, y publicada en los periódicos de tirada nacional, muestra que la mayoría de los jóvenes españoles no tienen confianza en su país, no ven posibilidades de encontrar un trabajo acorde con su formación, piensan que su futuro será peor que el de sus padres y un 58% de ellos plantean irse de España. Por el contrario son mayoría quienes, ante esta situación quisieran optar por montar su propio negocio. Estos resultados son cercanos a los obtenidos en Italia, pero muy distantes de los de Alemania, Reino Unido, Holanda y Republica Checa.

 

Naturalmente estas respuestas están en consonancia con los niveles de paro de los países encuestados. No esta de mas recordar que en España la tasa de paro se sitúa en el 24,5% y en el 53,4% el paro juvenil (hasta 25 años), muy superior a la media de la zona euro (11,5% y 23,2%), cifras por cierto muy preocupantes, lo que viene a confirmar el declive de la economía europea. La canciller Merker ha reconocido que el 90% de los empleos del mundo global se creen fuera de Europa.

 

¿Qué hacer pues ante esta situación? Parece que las alternativas se encuentran en la Estrategia Europa 2020, un programa para sacar a Europa de la grave crisis que padece basado en una serie de pilares tales como la innovación, la investigación y el desarrollo, la industrialización, el uso de energías renovables, el sistema educativo y la sociedad digital.

 

A nadie se le escapa que los cambios tecnológicos a los que hemos asistido en las últimas décadas han condicionado nuestra forma de vida, nuestros hábitos e incluso nuestra mentalidad, la sociedad es mas abierta, esta mas comunicada, aunque también es cierto que hemos perdido en privacidad. Pero el futuro que se avecina no es menos prometedor, se desarrollaran y pondrán en marcha muchos de los hallazgos científicos y tecnológicos de las décadas pasadas y aparecerán nuevo materiales, nuevas formas de producción, las fuentes energéticas no serán las mismas y los hábitos volverán a cambiar. Hemos de preguntarnos si estamos preparados para estos nuevos retos, pero, como plantea la EU2020, sin investigación científica, sin desarrollo tecnológico, sin apoyo a la innovación, sin un sistema educativo que se adecue a los nuevos desarrollos tecnológicos no es posible crear un sector industrial sólido y sostenible que nos permita salir de la situación de tendencia al subdesarrollo al que vamos abocado. Recordemos que nuestro porcentaje de inversión en I+D respecto del PIB es del 1,24%, con tendencia a la baja, y muy alejado de los de Alemania 2,94% y 3% del objeto medio de la UE para el 2020 (de aquí a 6 años).

    


¿Estamos a tiempo para configurar un nuevo proyecto de país? Nunca es tarde. Convencido de que con el actual gobierno del Partido Popular no hay futuro en España para los jóvenes, dado que pretenden convertirla en un país de vacaciones y de deslocalización industrial, el Partido Socialista tiene la obligación, y quizás última oportunidad, de ofrecer una alternativa de futuro esperanzador para las nuevas generaciones. Pero es preciso que como condición previa se pongan en marcha los mecanismos preventivos de disuasión y evitación de la comisión de delitos en las contrataciones publicas, tales como un control riguroso en los procedimientos de adjudicación publica, transparencia y conocimiento publico de los contratos de las distintas administraciones y se elaboren leyes que castiguen de manera severa toda actividad delictiva que suponga un perjuicio para las arcas publicas. No son decisiones difíciles de tomar si existe voluntad de llevarlas a cabo, como tampoco deberían serlo aquellas encaminadas a la agilización de los procesos judiciales y a la dotación de herramientas de persecución de los delitos económicos, y por añadidura facilitara que personas muy validas del ámbito civil se incorporen a la labor comunitaria de sacar al país del atolladero en el que nos encontramos.

Última actualización el Sábado, 28 de Febrero de 2015 08:43
 
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