El Estado Neoliberal PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano Gómez   
Lunes, 06 de Octubre de 2014 00:00

4 octubre 2014 (Publicado en diario Progresista)

 

Es indudable que los sistemas democráticos instaurados en Europa occidental tras la II Guerra Mundial trajeron a éstos países una época de prosperidad desconocida hasta entonces. La intervención del Estado en las políticas económicas e industriales supuso, de la mano de la socialdemocracia, la mejora en las condiciones de trabajo, la disminución de las desigualdades y un avance sustancial en los derechos sociales. El reconocimiento del derecho a la salud, a la educación, a la cultura, a la asistencia social, a la vivienda y al descanso trajeron consigo el denominado “Estado de Bienestar” gracias a que el Estado, por primera vez, se había configurado como el garante de los derechos ciudadanos, se había constituido como un Estado Social, contrariamente al Estado Liberal de las décadas anteriores en el que primaban los intereses de la burguesía.

 

Pero este periodo, al que España se incorporo de forma tardía por la sobrevivencia del Estado dictatorial franquista, ha llegado a su final. Europa, y el resto del mundo occidental, han dado la espalda al Estado benefactor para volver a los tiempos en los que los ricos gobernaban, aquellos tiempos en los que el Estado ponía al servicio de sus intereses minoritarios sus instrumentos de disuasión.

 

La extraordinaria simbiosis entre las oligarquías económicas y financieras multinacionales y el Partido Republicano en EEUU y Conservador en el Reino Unido, consolidada en los gobiernos de Ronald Reagan y de Margaret Thatcher, están en el origen de la configuración de un nuevo Estado Neoliberal o Ultraliberal en el que los intereses de los ciudadanos son ignorados y mancillados en beneficio de los intereses de una oligarquía financiera y económica dominante que, habiéndose hecho con todos los resortes del poder y conseguido poner a sus disposición las ventajas de la globalización, hace imposible cualquier intento de llevar a cabo políticas ajenas a sus intereses si no existe un consenso internacional.

 

Es a partir de entonces cuando los partidos conservadores del resto de países democráticos se han sentido respaldados para llevar a cabo las políticas en las que siempre creyeron, mientras que los representantes de la izquierda sociológica se han visto desprovistos de una alternativa coherente capaz de hacerles frente o han participado de la nueva corriente constituyéndose en victimas de las políticas que ellos mismo han ayudado a impulsar mediante el consentimiento en la privación al Estado de las políticas económicas (no intervencionismo, privatización de sectores estratégicos, desregulación de mercados, externalización de servicios públicos, sometimiento a organismos internacionales de marcado interés oligárquico, …) y la aceptación de los principios del pensamiento único en materia macroeconómica. El nuevo sistema de valores del neoliberalismo ha sido asumido por la práctica totalidad del parlamentarismo, y con ello el Estado ha dejado de ser social para someterse al servicio de los intereses de los nuevos ricos.

 

El estallido de la última crisis del moderno capitalismo, provocada por los desmanes en el modelo neoliberal o ultraliberal, podría haber sido una ocasión para dar un giro a la situación y retomar las riendas de la economía por parte del Estado, sin embargo, y pesar de las declaraciones de algunas figuras destacadas por reinventar el capitalismo, lo cierto es que la gestión de la crisis fue y esta siendo llevada a cabo, directa o indirectamente, por quienes la provocaron, utilizando al Estado como el instrumento necesario para sanear los agujeros contables en el sistema financiero.

 

Las propuestas que los organismos internacionales lanzan para salir de la crisis no suponen un cambio de rumbo sino, muy al contrario, afianzar y profundizar en las políticas de reducción del gasto publico –principalmente en lo referente a servicios a los ciudadanos y salarios de los funcionarios-, de desregulación del mercado de trabajo con el consiguiente abaratamiento de los costes laborales, de externalización de servicios públicos, de privatizaciones en sectores que nunca debieron ser objeto de negocio, medidas todas ellas que empobrecen a los ciudadanos y restringen sus derechos.

 

En este escenario campan a sus anchas los prestamistas y las multinacionales que buscan reducir o anular la fiscalidad gracias a la elusión fiscal, las técnicas de ingeniería fiscal y a la existencia de paraísos fiscales a gusto del consumidor, mientras que los Estados siguen incrementando su deuda publica para beneficio de los buitres del mercado financiero que no dudan en cobrarla, y a unos intereses elevados, como es el caso de España gracias al blindaje constitucional de su pago.

 

La consecuencia es un incremento brutal de la desigualdad, los ricos son cada día más ricos y los pobres más pobres. Por poner algunos ejemplos, en los EEUU de Norteamérica del orden de 46 millones de personas están bajo el umbral de la pobreza, en España esta parámetro se sitúa, en términos porcentuales de la población, en el 22%  (disponibilidad por debajo de 19€/día por persona y de 40€ para familias con dos hijos).

 

Es preciso poner freno a esta injusticia desenfrenada, cuestionar la solvencia de los organismos internacionales, poner en duda la legitimidad de unos estados que se sitúan cada vez más alejados de los intereses comunes. Cualquier propuesta encaminada en esta dirección será tachada de populista, como establecer limites a la acumulación de riqueza mediante un impuesto a la renta sin un tipo impositivo máximo, el impuesto a la transacciones financieras internacionales que no termina de llegar a pesar de su levedad (tasa Tobin), la lucha contra la elusión fiscal, el impago de impuestos, la evasión de capitales y los paraísos fiscales.

 

Si los estados no son capaces de ponerse de acuerdo para establecer mecanismos internacionales del control de la riqueza, serán los ciudadanos quienes, a través de la protesta social, obligaran a los estados a reconducirse a si mismos y volver a la defensa de los intereses comunitarios, por encima de los intereses espurios de quienes se han apropiado de los instrumentos del Estado de derecho para propio beneficio. Porque la verdad de lo que esta ocurriendo es que el Estado hace de Robin Hood inverso, recauda de los que menos tienen para llevarlo al bolsillo de los que mas tienen. Así es el Estado Neoliberal o Ultraliberal, que lo mismo da. 

Última actualización el Lunes, 06 de Octubre de 2014 15:09
 
El Madrid que queremos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Antonio Miguel Carmona   
Sábado, 27 de Septiembre de 2014 16:22

Desde el colectivo Socialistas por el Debate (SpD)

os invitamos al debate  con

 

Antonio Miguel Carmona

(precandidato a la Alcaldía del Ayuntamiento Madrid)    

 

 

EL MADRID QUE QUEREMOS

 

 

                

Fecha: Jueves 2 de Octubre de 2014

Hora: 20,30 horas

 

Lugar: Puerta de Toledo

            Calle Toledo 120

 

 

Os rogamos que a la mayor brevedad confirméis la reserva correspondiente para la cena (23€ que se abonarán a la entrada) al correo   Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla








Última actualización el Domingo, 28 de Septiembre de 2014 07:25
 
La actualidad política PDF Imprimir E-mail
Escrito por SpD   
Lunes, 23 de Junio de 2014 19:46

 

Os invitamos al debate  sobre    

 

LA ACTUALIDAD POLITICA

 

(análisis de candidaturas, nueva estructura orgánica)

 

                

Fecha: Viernes 27 de junio

Hora: 19,00

 

Lugar: Ateneo de Madrid (salón de la Cacharrería)

         Calle del Prado 21

 
Felipe VI y la aconfesionalidad del Estado PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano Gómez   
Viernes, 20 de Junio de 2014 00:00

He asistido como espectador republicano, a través de la pantalla del televisor, al acto de proclamación de Felipe VI como rey de España y Jefe del Estado Español. En tanto en cuanto no se produzca una demanda del pueblo español para un cambio constitucional en el modelo de Estado lo que toca es la convivencia con el actual modelo, una Monarquía parlamentaria tal como establece el artículo 1.3 de nuestra Constitución.

 

En todo acto institucional son importantes los contenidos de los discursos y los protocolos y en este sentido creo que es oportuno destacar la ausencia de símbolos religiosos (salvo la cruz que culmina la corona real) y la estricta referencia a lo contenido en el articulo 61.1 de la Constitución en el juramento realizado por el Rey ante las Cortes Generales, es decir, sin alusiones a seres más allá de la condición humana ni a libros sagrados.

 

Esto parece una obviedad en un Estado presumiblemente aconfesional -la Constitución española dice que ninguna confesión religiosa tiene carácter estatal (articulo 16.3)- sin embargo ese mismo articulo menciona expresamente a la Iglesia Católica, los Acuerdos en materia económica y educativa con la Santa Sede (Concordato) establecen un sistema de cooperación y ayuda financiera a la citada Iglesia, existen ciertas prerrogativas por la cual se concede a la Iglesia Católica su calidad de fedatario publico en virtud de la cual puede inmatricular bienes a su nombre (en vías de derogación, pero lo hecho, hecho está) y existen innumerables casos de asistencia de las autoridades civiles en calidad de tales, con demasiada asiduidad, a actos religiosos y la presencia igualmente de representantes de la jerarquía católica en actos institucionales. Quizás el hecho más destacado que muestra la no aconfesionalidad del Estado es la breve ceremonia, cargada de simbología religiosa, de juramento o promesa del cargo de los presidentes y ministros de los gobiernos de España en el Palacio de la Zarzuela, en la que éstos se acercan y juran o prometen el cargo ante la figura destacada de un crucifijo de considerables dimensiones, junto al cual se dispone de un ejemplar de la Biblia y otro de la Constitución, simbolizando la unión de los poderes civiles y religiosos a la par; por fortuna no hay ningún representante eclesiástico.

 

Por estas circunstancias considero que puede y debe tener transcendencia histórica el acto llevado a cabo en la mañana del 19 de junio de 2014 en lo que se refiere a la aconfesionalidad del Estado y a la necesaria laicidad del mismo, de acuerdo con el desarrollo y evolución de la sociedad española. Es de esperar, por consiguiente, que en los próximos actos públicos desaparezcan definitivamente la simbología religiosa y la presencia de miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica, de la misma forma que los representantes del pueblo soberano deben respetar las creencias religiosas o no religiosas de los ciudadanos y dejar de participar, salvo a titulo personal, en actos religiosos y, mucho más, dejar de hacer el ridículo haciendo invocaciones a figuras religiosas, imponiendo medallas al merito militar a vírgenes o nombrando alcaldesas a patronas locales, lo que no significa otra cosa que un desafío a la inteligencia y a la razón.

 

Nuestro Estado, si es democrático, debe respetar la pluralidad ideológica, como también la pluralidad religiosa, agnóstica y atea. Así pues, separemos lo civil de lo religioso, los intereses del Estado de los intereses de la Iglesia Católica o de cualquier otra confesión religiosa. El laicismo va asociado a la libertad, es indisoluble de ella, de forma que a mayor grado de laicidad mayor libertad para los ciudadanos.  

 

 

            Publicado en DP el 21 de junio de 2014

 

                                                           Laureano Gómez Márquez

                                                           19 de junio de 2014

 
A propósito de un escrito de Rosa Conde PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laureano Gómez   
Martes, 01 de Abril de 2014 00:00

En el diario el País del martes 29 de abril aparecía un artículo firmado por Rosa Conde, quien fuera portavoz de uno de los gobiernos de Felipe González.

 

Ante la grave situación que padecemos, en sus variadas vertientes, la autora se remonta al periodo de la Transición, aquel en que pasamos de la dictadura a la democracia, en donde se dieron circunstancias agravantes como actos terroristas y una grave crisis económica, lo que sirve a la autora para establecer un paralelismo con la situación actual y concluir que cuanto antes afrontemos los cambios imprescindibles antes superaremos las dificultades, gracias al consenso (como en aquellos momentos) de los partidos políticos, de los intelectuales y la implicación de la sociedad en general.

 

De la misma forma que la historia no se repite, tampoco se repiten las circunstancias y las alternativas para salir de una situación dada, aunque no conviene negar que las experiencias del pasado deben servir de orientación para afrontar los problemas del presente. La crisis actual y la realidad política y social de España y de su entorno nada tienen que ver con aquel periodo histórico, herencia de una guerra civil que nos llevo a cuarenta años de dictadura de la que salimos gracias al consenso de la mayoría de la sociedad española y en la que todos dejamos algo en el camino (cabría preguntarse si la Transición no dejo asuntos pendientes por resolver que afloran ahora).

 

 La situación actual viene derivada de una crisis inicial en el sistema financiero que previamente había contaminado, con sus practicas abusivas, a toda la economía productiva introduciendo en su seno los vicios que tal sistema iba incorporando al mercado (consecución de dinero fácil y rápido y con ello las especulaciones, las corruptelas, las comisiones, el clientelismo, el amiguismo, etc.); en España solo hay que observar el desarrollo y posterior desplome del boom inmobiliario y a sus intervinientes (sistema financiero, especuladores del suelo, promotores inmobiliarios y algunas administraciones publicas, principalmente locales o regionales) para establecer ésta aseveración.  Pero haríamos mal en no recordar que sus orígenes están en las políticas liberalizantes y desregularizadoras llevadas acabo por los gobiernos precedentes, primeros los norteamericanos del norte y el Reino Unido y a continuación el resto de países europeos, con independencia de la ideología del partido gobernante, entre ellos España. Fueron los momentos de la fiebre privatizadora y del adelgazamiento del Estado, hasta desprenderse de los sectores estratégicos y dejar que los mercados financieros camparan a sus anchas.  Por consiguiente de aquellos polvos provienen estos lodos.

 

Pues bien, la autora urge realizar los cambios imprescindibles para salir de la situación actual. La pregunta es: ¿cuáles son estos cambios? Porque el último gobierno del PSOE ya comenzó a hacer los cambios “imprescindibles” y el gobierno neoliberal del PP se puso a la tarea nada mas llegar al gobierno; así lo han requerido quienes ordenan y mandan, o sea, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y Alemania, naturalmente con el beneplácito (por utilizar un termino suave) de los mercados financieros. O quizás son otros cambios a los que se refiere la Señora Conde. O quizás se refiera a la necesidad de un consenso ante una eventual posibilidad de gobierno socialista en minoría.

 

Y ojo, porque las medidas que esta tomando el gobierno del PP no son de carácter transitorio, pretenden conformar un edificio sólido y resistente ante cualquier intento de demolición. Y de la misma forma que se esta construyendo con la anuencia de la Unión Europea, sin ésta nada podrá ser destruido posteriormente. Esto marca una diferencia con respecto del periodo de la Transición, entonces lo teníamos todo por hacer, teníamos que “construir” el futuro, en un mundo de dificultades ciertamente, pero lo que hoy espera a los jóvenes es un mundo peor del que han vivido sus padres, ahora es preciso “destruir” el futuro que se esta configurando. Esta es la nueva realidad que es preciso analizar, así como el papel que han de desempeñar los movimientos sociales y los  partidos de izquierda en este nuevo contexto político y social.


 

                                              

                                                                       Laureano Gómez Márquez


                                                                       Madrid mayo de 2014

Última actualización el Lunes, 23 de Junio de 2014 19:22
 
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