La fragmentación del poder europeo PDF  | Imprimir |
Ponencias y resúmenes
Escrito por José Ignacio Torreblanca   
Viernes, 21 de Octubre de 2011 00:00

 

Titulo: LA FRAGMENTACIÓN DEL PODER EUROPEO

Fecha: 21 octubre de 2011

Autor: José Ignacio Torreblanca

 

 

Abre el acto Aurora Ruiz  presentando a José Ignacio Torreblanca, Profesor en la UNED, Director de  la Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones  (ECFR), columnista del País  y  autor del libro “Fragmentación del Poder Europeo” en cuya presentación intervino Felipe González.

 

J.I. Torreblanca: Agradece   las palabras de Aurora y dice sentirse muy honrado de participar en este foro y compartir ideas con los asistentes sabiendo los importantes ponentes que le preceden.

 

Puntualiza  que  su libro no recoge lo que ha pasado durantes los tres años de crisis,  se trata de  un libro partidista,  orientado a   conseguir que los actuales 27 países miembros se interrelacionen; sugiere para un mejor entendimiento de sus tesis  entrar en sus blog “A GOLPE DE AZUL”, sección Café Steiner, un espacio  donde  compartir pistas y señalar caminos inéditos que ayuden a entender lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.    

 

 Sobre si el actual  momento   europeo es coyuntural  o es más  profundo, plantea  la necesidad de diagnosticar claramente cuáles  han sido  los problemas que nos han llevado a la actual situación;  y como salir de  ella.

 

 Al  analizar la  actual  fragmentación europea no hay que generar una reacción adversa,  el sentido de la responsabilidad  impone  mirar  hacia atrás y ver donde nos  hemos equivocado para salir de nuestros errores.  No es lo mismo si miramos como estaba Europa en  1945, que  en   1989 o en el año 2000  momento  en que estábamos a punto de comernos el mundo. En la última década Europa era  una potencia de 4ª o 5ª categoría entre aquellas potencias superiores en la época. Estados Unidos  decía que íbamos a ser una superpotencia, China qué teníamos tantos éxitos encima de la mesa que éramos imparables, se nos miraba como referencia,  con el euro y la política exterior estábamos creando el espacio ideal para que Europa liderara el siglo  XXI.

 

Hoy después de 18 años tras la caída del muro,   vemos que   el sueño europeo,  se ha acabado. ¿Qué nos ha pasado?  Estamos  ante fenómenos y fuerzas contrarias a lo que nosotros esperábamos, el siglo  XXI  no va en  la dirección europea,  va a ser un siglo asiático. Actualmente  nuestra economía  crece al 7%, el tejido esperado se está debilitando, los europeos cada vez somos menos,  en  el año 1960  uno  de cada  cinco ciudadanos vivía en Europa, ahora los europeos somos solo   el 10% de la población mundial y a final de siglo seremos únicamente el 5%; es un problema de extinción demográfica, menos nacimientos, hay un problema de envejecimiento agudo, somos menos y con bajo dinamismo. Sabemos además que los europeos somos más caros de mantener que los ciudadanos del mundo, tenemos unos gastos tremendos por los grandes estándares de vida, somos pocos, caros y decrecientes y para terminar, somos poco políticamente porque no pensamos como europeos unidos, políticamente no miramos al mundo de esta forma, toda democracia exige un demo y no hay un demo europeo no hay un sentimiento de identidad nacional, la gente no  se siente europea, lo ve con  euroexcepticismo

 

A pesar de que los europeos tenemos otra visión diplomática de solución de conflictos que  EEUU, que  gasta mucho en defensa,   el gasto europeo en defensa es muy alto, superior al de  China.  Estamos utilizando   descoordinadamente los ejércitos, con sistemas mal utilizados y obsoletos, se hace mal y con poco equilibrio. Un ejemplo, la distribución de los gastos. Francia, Reino Unido y Alemania gastan mucho menos que lo que gastamos en España. Es difícil hacer una política conjunta europea. Hemos intentado fusionar los servicios diplomáticos pero no ha sido posible,   el diagnóstico es que no vemos la voz de Europa en los conflictos y cumbres mundiales. Contamos con  una gran cantidad de instrumentos que nos acabamos de aplicar en la acción exterior. Gastamos grandes cantidades  en la ayuda al desarrollo,  pero estos gastos no son efectivos, están demasiado fragmentados.  Lo que invertimos  no tiene    retorno en  los resultados. Muchos de  los países con los que cooperamos luego votan con China o Rusia, no terminan de secundarnos, no les parecemos atractivos, nos hacen feos negociando con Brasil o con Turquía incluso, se  quejan de que en las instituciones internacionales hay demasiados europeos pero la dura realidad es que hay demasiada poca Europa en las Cumbres Mundiales.

 

No quiero dejaros con esa sensación deprimente y en el libro digo que si aguantáis hasta el capitulo 7  esto acaba bien, lo que pretendo es ver como salimos de esta situación.

 

Lo que nos ha hecho llegar hasta aquí  es  que tenemos un problema de diseño, no diseñamos la política europea, ni tampoco diseñamos cómo hacer la política exterior, es injusto pedirlo ahora pero tenemos que reconciliarnos con lo europeo, tenemos que darle la vuelta y la mirada que nos dan los de afuera será una gran ayuda el desafío en que nos encontramos, hemos triunfado íntimamente pese a todo, lo dicho, pues nunca los europeos han vivido mejor coincidiendo incluso con este supuesto declive que hay que parar.

 

 Los éxitos de los demás no nos deben cegar, China no es un modelo aunque lo pensemos por su despegue, ellos  aspiran al modelo europeo,  acabarán en términos de corrupción, de desastres medioambientales. Tampoco Rusia, ni siquiera Brasil, son modelos a seguir, Lula ha estado en Madrid y ha dicho que Europa es patrimonio de la humanidad,  un logro de todos, que no se la carguen,  debemos ofrecérsela al resto del mundo, es necesario que exista algo como Europa, es una democracia que es necesario que exista; no debemos dar por hecho que  esté avocada al fracaso.  Europa siguen   siendo la economía más potente del mundo, no tenemos derecho a quejarnos pese a la fracción de la población y líderes,   tenemos que ser como somos y eso incluye el que debamos estar orgullosos y preservar una unión monetaria aunque no tengamos detrás un ejército poderoso, queremos hacer otro tipo de cosas y estar en los conflictos mundiales y sobre todo queremos mantener unos altos estándares de cohesión social.

 

 Nosotros  no somos como China ni como EEUU,  somos como somos, debemos tener gobiernos económicos fuertes aunque no este respaldada por un poder militar brutal, queremos promocionar nuestra democracia no a bombazos,  queremos respaldar  para salir de la crisis y generar empleo, además de perseverar en las cosas que están bien hechas y de las que somos admirados, debemos ser mucho más inteligentes y no pensar que todo el mundo se va a rendir a nuestros encantos sin movernos, ahí está China más pendiente de la tecnología medioambiental y sus problemas alimentarios que de los temas económicos pese a todo .