Futuro de la socialdemocracia PDF  | Imprimir |
Ponencias y resúmenes
Escrito por José Maria Zufiaur   
Viernes, 25 de Noviembre de 2011 00:00

Titulo: Las repercusiones de la crisis y el futuro de la socialdemocracia

Fecha: 25 noviembre de 2011

Autor: José María Zufiaur

RESUMEN DE LA INTERVENCIÓN

Sobre la crisis y sus repercusiones

 

El  poder público y la izquierda  están  en peor situación que hace tres años.  Los mercados se imponen cada vez más a la política (también porque la política se deja). En 2008 se  decía   que  el capitalismo se había infartado y los valores del mercado habían entrado en crisis, se  ponía  en cuestión  la ideología neoliberal que entrábamos en una era  en donde los valores de la izquierda se iban a imponer.  Pasados  tres  años   no ha sido así, sino todo lo contrario, 

El que tiene la Ley debería regular los mercados, pero la verdad es que hoy por hoy  no es así. Estamos asistiendo a una mayor hegemonía de las fuerzas del capital financiero en todos los ámbitos, en el político, en el económico y  en el ideológico.

La reforma laboral en España y en otros países  ha sido muy dura sobre todo para los sectores más débiles. Nunca se había hecho una reforma de la negociación colectiva que   debilitara más la acción sindical y  se ha hecho con una lógica  pensando  en el año 2060   sea cual sea la evolución de la riqueza de nuestro país, una reforma que no incluye  una  serie de factores para la sostenibilidad del sistema  que en cualquier reforma son mucho más importantes que los demográficos. 

Hemos sido los primeros en Europa en hacer un pacto entre los dos grandes partidos de limitación del gasto público, que a mi modo  de ver es una auténtica barbaridad. Un pacto que será  desarrollado y aprobado a través de una Ley Orgánica  que implica que no se podrá variar en las cuentas públicas más allá de un 0,14% de diferencia, con lo cual el margen de actuación de las políticas,  sean de derechas o izquierdas, va a ser muy escaso.

Lo hecho no ha cambiado la situación, no estamos mejor, estamos más atacados por los mercados que lo que estábamos, la famosa prima de riesgo  que estaba en el 200%   ahora está e n el 450/490%  llegando a los 500%, conduciendo a distintos países, cuando iban a ser intervenidos, a pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional, a la Unión Europea y al Banco Central Europeo.

En Europa y también en España, la falta de perspectivas para los jóvenes,  la inseguridad ante qué es lo que va a pasar con las pensiones,  la sanidad, etc.,  se traduce en  una vuelta al  miedo. De nuevo se palpa  el miedo  de  la gente  a la incertidumbre de  qué va a pasar, circunstancia que se traduce en el resurgimiento en Europa  de partidos xenófobos, nacionalistas, antieuropeos, racistas,  que plantean lo que planteó el  fascismo.  En Francia,   Finlandia,   Bélgica,   Austria, ya hay partidos de extrema derecha que representan el 15 ó el  20% de los electores, con   un elemento significativo, que esos  electores en la mayoría son trabajadores. Frente a esa inseguridad  y ese miedo   la izquierda  socialdemócrata no está teniendo una respuesta, como no la ha tenido frente a la crisis.

La gran conquista del movimiento obrero y de la izquierda durante muchas décadas fue precisamente pasar del miedo y  de la inseguridad  ante la vejez,   la enfermedad,   el despido, la falta de vivienda y  la ignorancia,  a la seguridad de los derechos y de la ciudadanía social. La respetabilidad y la influencia de la socialdemocracia han estado basadas en su capacidad  de domesticar al capitalismo, de controlarlo, de dominarlo a través de la regulación del trabajo y de la protección social. Si  se viene abajo   lo que mantiene   a la socialdemocracia,  también  esta se derrumba.  .

Estamos en una crisis que viene de lejos, que no es algo que ha surgido de golpe, que se ha incubado durante varias décadas.  La Trilateral ya dijo a finales de los años 60 que había una crisis de gobernabilidad del capitalismo en el mundo   porque se habían puesto en cuestión dos principios esenciales del capital.  En primer lugar que  la participación de los beneficios en el reparto del incremento de la productividad  ganaba terreno  para los asalariados  y lo perdía   la parte empresarial. La segunda  cuestión era que los empresarios no tenían ningún prestigio social y había que recuperarlo. Ambas cuestiones se recuperaron, como dijo un economista norteamericano de la época “el capitalismo declaró la guerra a los trabajadores y la ganó”. La ganó de distintas maneras, cambiando el campo de juego  nacional por el    mundial y estableciendo   tres rupturas o desvinculaciones.

La primera   fue la desvinculación entre salarios y productividad, para ello  se hicieron reformas laborales, se debilitó la negociación colectiva, el poder de los sindicatos, la transnacionalización  y deslocalización de las empresas, etc.,  dando  como resultado  una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.  La productividad  ha crecido en los últimos 30 años el 30% y el salario el 18% a nivel general

La segunda ruptura fue la del crecimiento y distribución de la riqueza.  En los últimos 50 años, Europa ha duplicado su PIB. Los países  son  cada vez   más ricos pero la distribución de la riqueza cada vez  es más desigual.  La distribución no primaria sino derivada a través  de la protección social, a través de las pensiones y de todo el sistema de protección  social también fue atacada. El capitalismo para recuperar el excedente empresarial que había perdido,  consideraba que tenía que recuperar nichos que tenía el Estado, que  éste era demasiado poderoso, así que  decretó menos Estado y  menos Sindicatos,  iniciando un proceso de privatizaciones, reformas de seguridad social y de la protección social en general.  .

La tercera  ruptura es la ruptura entre ingresos y gastos; los ingresos eran menores pero había que mantener el consumo, había que mantener la producción,  entonces es cuando se sacó el invento del endeudamiento-ahogo. Endeudamiento con créditos a 50 años entre la gente que no tenía respaldo, que no tenía capacidad de pago, algo muy arriesgado con todo un sistema de ingeniería financiera, de productos derivados, etc. Eso es lo que ha producido la crisis que estamos viviendo, esa desigualdad creciente que se ha producido en el mundo y frente a esto al endeudamiento de por vida al que se llegó con esta crisis de la que hay que salir.

Europa ahora se encuentra en la coyuntura de  dar un enorme salto federal hacia adelante y  el interrogante   es,  si  ese salto federal   va a ser un salto   super neoliberal  o si va a ser un salto federal  “keinesiano”  y socialdemócrata. 

Lo que  se debiera hacer para   acabar con la especulación en primer lugar,  según dicen los economistas más prestigiosos  como Krugman, Ronco.F, etc., es que el Banco Central Europeo haga lo que se le prohíbe, comprar toda la deuda que sea necesaria,  o la avale,  algo   que hacen otros bancos mundiales (la Reserva Federal Norteamericana, el Banco Central de Inglaterra, o el Banco Central del Japón),   para que   los mercados no pueden especular.  Después tendrían que crear eurobonos,  para generar actividad económica, poner una tasa sobre las transacciones financieras, como ha propuesto el Partido Socialista Europeo  del 0,05%  lo que  generaría 250.000€ millones  que  podría dar pié a la creación de 6 millones de puestos de trabajo.

Este tipo de cuestiones económicas no se hacen  porque   Alemania y otros países europeos   tienen un doctrinarismo ideológico que va en contra de ese tipo de intervencionismo y   porque en la medida en que los países piden el rescate al Fondo Rescate Europeo, lo que están haciendo es rescatar a los Bancos.  Alemania tiene comprometidos 600.000 millones de euros en los países llamados periféricos. Es decir,  tiene una deuda que significa el 16% del PIB alemán,   lo que está haciendo es ganar tiempo para ir   trasladando esa deuda a otros países.

En definitiva todo lo que ha pasado, según Tomas Wall,  es que todos los activos podridos que estaban en el sistema financiero, han pasado a la economía real;  de ésta, han pasado a la deuda de los Estados y ahora hay una pelea de Estados para que los más poderosos transfieran esa deuda a los  más débiles. 

La socialdemocracia también está en crisis, y hay varias razones para su necesaria regeneración.  La primera  es que el capitalismo se ha hecho global y en cambio la política y el sindicalismo no; estamos anclados en los ámbitos nacionales. La solución a los problemas globales tiene que venir desde ámbitos globales. Mientras que el capitalismo avanzaba nosotros hemos estado en la ignorancia, levantando el puño cantando la internacional, los internacionalistas han sido los empresarios y el capital, nosotros no. Existe un Partido Socialista Europeo que dice muchas cosas muy interesantes,  pero que los partidos socialistas que gobiernan hacen lo contrario de lo que dice su   Secretario Gral.   el Sr.  Rasmussen.

La segunda razón es que  hay una hegemonía ideológica absoluta  de la derecha  que se traduce en todo, la izquierda socialdemócrata   ha recogido gran parte de las ideas de los neoliberales en cuestiones que tiene que ver con la fiscalidad,  con la regulación del estado del bienestar, con la regulación de la economía, también en cuestiones que tienen que ver con la industria, un Ministro de Felipe González  dijo que la mejor política industrial es la que no existe. Bueno, ahora están saliendo estudios en Europa,       diciendo el enorme error europeo de no haber hecho una política industrial.  Nosotros  teniendo   el conocimiento, estamos dejando que  China se esté  quedando con   todos los mercados. Tendríamos que  invertir en sectores que no tienen competencia a nivel internacional, un mal ejemplo fue el inmobiliario que luego nos ha llevado a lo que nos ha llevado a España que hacíamos 700.000 viviendas al año más que no sé cuantos países europeos al año, algo  que no tenía ningún sentido para la sostenibilidad.

                La tercera es que ante el evidente  cambio climático es necesario el  desafío de un nuevo modelo productivo  respetuoso con  el medio ambiente y si no, vendrán catástrofes mucho peores a las ya ocurridas.  Es necesario realizar  grandes inversiones en temas industriales de  tipo  “verde”. La izquierda y los sindicatos    no tienen asumido el discurso medioambiental, tenemos una cultura absolutamente productivista. El progreso depende y ha dependido de crecer mas,  de que crezca más la productividad pero cada vez mas expertos dicen que eso no funciona, que crecer más sistemáticamente no significa más bienestar a partir de determinado nivel de renta. Que el productivismo no se sostiene, que es absolutamente imposible mantenerlo, que hay que cambiar el modelo y cambiar el modelo significa cambiar la mentalidad del consumo, una forma más sobria de entender el consumo,   como invertir en transportes que no sean contaminantes. Una asignatura   pendiente es la de cómo medir  y definir el bienestar de   una sociedad que  no puede contabilizarse sólo con el  PIB.   

Hay una hegemonía ideológica neoliberal en no pocas ocasiones y mientras no nos contemos esta verdad,  no habrá capacidad   de hacer una reflexión profunda, necesaria para una renovación de ideas de la izquierda. En algunas ocasiones no solamente hemos aceptado el discurso y la teoría neoliberal sino que la hemos puesto nosotros en práctica.  Hay una disociación entre lo que se predica y lo que se hace.    En el tema fiscal está clarísimo, por una parte estamos defendiendo el  estado de bienestar y por otra estamos diciendo que hay que bajar impuestos. No puede haber un estado de bienestar criminalizando los impuestos y la izquierda  ha terminado haciéndolo

Los socialdemócratas llevamos 20 años sin dar la batalla de las ideas. La derecha  no crea ideología en España, quienes crean ideología en España se llaman: Servicio de Estudios del Banco de España, Instituto de Empresa Familiar,  Servicio de Estudios del Banco Bilbao Vizcaya de España,   que por encargo de Aznar  realizó   un estudio sobre el futuro de las pensiones  en el que decía que quebraba en el año 2000, no quebró, ese año  estaba mejor que antes, pero le habían pagado para que dijera eso, esos son los que crean ideología. El PSOE tiene una Fundación Alternativa que hace  algunas cosas,  la Fundación IDEAS que no sé muy bien qué hace, por que llama a Stiglitz se hacen la foto  con él y luego hacen lo contrario de lo que ha dicho,  y los Sindicatos nada, no  hacen absolutamente nada en la batalla ideológica.

La socialdemocracia ha olvidado una de las señas de identidad fundamental: la lucha contra las desigualdades.  Ha dejado que una serie de valores crezcan en la sociedad  sin contestar, hoy los valores que prevalecen en la sociedad europea,  que es lo que cuenta,  es el empleo,  no la calidad del  trabajo. En nombre del empleo se puede hacer cualquier cosa con el trabajo: degradar la calidad del trabajo, degradar el salario del trabajo, dobles escalas salariales en el trabajo firmadas incluso por los propios Sindicatos, el tema del horario que no se mira. Hay que reconocer que hay otra serie de valores que  han crecido, el valor de género, el valor medioambiental,  pero el valor y la dignidad del trabajo está por los suelo.  

El tema de la igualdad se ha substituido por la no discriminación y la no discriminación es una parte de la igualdad pero solo una parte.   Contra la desigualdad solo se habla de la de género que es fundamental, pero también hay otras.  La desigualdad depende  de la desigualdad de poder  de derechos de los trabajadores, de negociación colectiva de los trabajadores para poder luchar por el reparto de la riqueza. La desigualdad depende de la escuela pública, depende del acceso al saber, nosotros somos especialistas en el reparto de la riqueza material pero lo que va a ser fundamental  es el reparto de la riqueza inmaterial: el saber y eso los que estáis en enseñanza sabéis mucho más que yo.  Sobre  la escuela pública, el otro día el ex Ministro Maravall decía que le parecía una barbaridad que hubiera tanto porcentaje de concertados  el cincuenta y tantos por ciento, creo,  y que debería ser la escuela pública quien tenga el acceso al saber, el acceso al tener y el acceso al poder evidentemente. Significa en definitiva servicios públicos  eso significan impuestos  y si no hay impuestos pues no hay servicios públicos. Así de claro,  hay unos servicios públicos y quien gana es el que tiene dinero para comprarlos, pero la propiedad social que  emana de los impuestos y las prestaciones de esos servicios públicos por parte del Estado se pierde.

Finalmente, la izquierda participa de una fuerte deslegitimación política, se está notando con elementos como el 15M y otros que van manifestándose.  Vemos como cada vez   cuenta más el líder y menos el partido político, menos el Parlamento etc. Sin  contar con nadie, ni con el partido, ni el Parlamento, ni la ciudadanía,  se ha hecho  la reciente reforma de la Constitución, la instalación de la base de misiles en Rota. Aquí los representantes del pueblo son representantes de ellos mismos no del pueblo al que defienden poco. Van  más a sus propios intereses y dependen de quien les nombra, hay una oligarquía, hay una simbiosis entre el poder del Estado y el poder privado, entre el poder económico, el poder mediático, el poder político y a eso se tiene que enfrentar  la izquierda.  Hay un librito que   les recomiendo    publicado en Mini Trotta,  de un constitucionalista italiano,   Luigi Ferrajoli   “Los Poderes Salvajes” que  explica  muy acertadamente   la crisis de la democracia constitucional  y sobre la sumisión a quien tiene  el poder.

                Finalmente los Sindicatos también tenemos nuestro poder; los Sindicatos   hemos dejado de ser una amenaza creíble. Para poder conseguir cosas tienes que ser una amenaza creíble, si les da lo mismo pactar contigo que no pactar, si les da lo mismo que haya o no concertación, porque lo imponen los políticos, o los mercados y los políticos van siendo sustituidos por los Gobernadores de los Bancos de España, a lo mejor  resulta que el Sr. Rajoy solo dura dos años o tres meses porque  Miguel Angel Fernández Ordoñez pasa a la Presidencia del Gobierno impuesto por la Unión Europea.