Sugerencias a los hombres y mujeres que gobernarán las ciudades PDF  | Imprimir |
Artículos y documentos de interés
Escrito por Odón Elorza   
Lunes, 06 de Octubre de 2014 15:04

Odón Elorza

6 de octubre (Publicado en  Publicoscopia)

Se acerca a gran velocidad la precampaña de las municipales en medio de un temporal de crisis que se lleva por delante los viejos esquemas de la política. Una realidad que amenaza con hundir a los partidos que no planteen a la ciudadanía nuevos retos acordes con los tiempos y una concepción de gobernanza cívica y más pedagógica.

Fui 20 años Alcalde de San Sebastián y tengo muy claro que la sociedad española necesita Ayuntamientos que centren sus objetivos en tres ejes: - la economía local y el empleo; - el combate contra las desigualdades, lo que supondrá, también, recuperar y ampliar las competencias robadas por la ley de reforma local del PP y asignadas a Diputaciones y CCAA; - y compromisos concretos sobre la participación ciudadana y la transparencia.

Necesitamos más y mejor democracia, trabajando por regenerar un sistema institucional caduco y desprestigiado. De ahí la importancia de desarrollar procesos de democracia local que han costado años que penetraran en nuestras ciudades, a pesar del trabajo de la FEMP y de expertos como Fernando Pindado (Consultar su libro "La participación ciudadana en la vida de las ciudades").

Sin participación, la democracia se muere y se impide el control efectivo sobre los gobiernos locales, algunos de ellos - una minoría- marcados por inmoralidades y corrupciones de escándalo. En esta coyuntura tenemos que desarrollar las vías legales, metodologías y procesos para hacer posible una democracia más participativa. Y ello resulta más fácil de gestionar en la vida de las ciudades.

En España hay una cultura democrática sin madurez y una escasa experiencia en sistemas reales de participación. Es la demostración de que se fue perdiendo la pasión por la democracia en este complejo caminar desde la transición hasta llegar a la explosión de la crisis económica, que hace aflorar y aumentar la desafección hacia el sistema institucional y que pone en evidencia la baja calidad de nuestra democracia. En el camino se han ido acumulando casos de corrupción, colonización de los organismos encargados de velar por el control de los poderes públicos y la división de poderes, falta de transparencia y pérdida de nuestro papel ético como políticos.

El objetivo final es que la ciudadanía visualice que los cambios en la forma de hacer política y en el funcionamiento de las instituciones van en serio. Sólo será posible la dignificación de la política si los próximos candidatos y candidatas a las Alcaldías se mentalizan para transformar desde el gobierno local los viejos métodos de decisión con un catálogo de medidas y metodologías participativas innovadoras. De ello tuve oportunidad de hablar este viernes en una ciudad de la Catalunya crispada por una incertidumbre cuya responsabilidad mayor recae en el Presidente Rajoy.

Desde mi experiencia (y es lo que sugiero al PSOE), los nuevos mandatos han de comenzar con la formulación por parte de las mayorías de gobierno de un "contrato con la ciudadanía" que conlleve la aprobación, en 2-3 meses, de un programa de gobierno participativo; esto es, sometido a consulta, debatido y configurado de manera compartida en las cuestiones que se refieren a las grandes prioridades y a la inversión en proyectos plurianuales que recogerán los presupuestos.

Además, cada año debieran someterse a información y debate el borrador de Presupuesto, reservando la aplicación de partidas concretas a la decisión de un proceso de participación, así como las previsiones en política fiscal. Las estructuras generales de participación, como el Consejo social de Ciudad o los sectoriales, servirán para realizar el seguimiento de los compromisos del contrato, así como para permitir un control cívico sobre la aplicación del Programa de Gobierno.

Estos procesos incluyen consultas deliberativas periódicas a los consejos, las asociaciones y a la ciudadanía a nivel individual, consultas decisorias si se obtiene un nivel fuerte de participación - para no sustituir a la democracia representativa- y asambleas vecinales para rendir cuentas.

Me cansé de repetir a las excelentes técnicas del departamento de San Sebastián que no era posible hacer avanzar la participación sin políticas previas de información, desde los formatos más clásicos hasta los más audaces en redes sociales, que mediante plataformas digitales permitan también encuestas, formular preguntas con obtención de respuestas en la web del Ayuntamiento y realizar sugerencias. Advierto que no hay un modelo para copiar, aunque sí existen referencias, de modo que cada localidad ha de ir construyendo el suyo.

En resumen, lo que propongo es un modelo innovador y transparente de gobierno compartido de las ciudades, construyendo valores y ciudadanía: esto es, fortaleciendo el papel de una ciudadanía más activa y responsable, empoderándola y fijando las prioridades para el mandato en contacto con la gente.