La carta de Don Mariano PDF  | Imprimir |
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Escrito por Laureano Gómez   
Jueves, 04 de Junio de 2015 13:25

He recibido, como la mayoría de los españoles, la propaganda electoral del Partido Popular acompañada de una carta firmada por su presidente en la que utiliza un lenguaje tergiversado, manipulado. Don Mariano distorsiona el lenguaje, y miente con ello,  cuando dice que mi responsabilidad y mi esfuerzo han sido decisivos para que España tenga hoy más futuro que hace cuatro años. No soy parado, pero si lo fuera, o acaso tuviera un empleo precario e insuficiente para garantizar mis necesidades familiares, según Don Mariano, seria responsable de mi situación y con ello estoy favoreciendo el futuro de mi país. No puedo aceptar ser responsable de un situación personal no deseada que me lleva al sufrimiento y a la penuria económica, ni entender que mi “esfuerzo” por estar desempleado, a mi pesar, o de ser un trabajador inestable, acaso sin seguridad social, contribuya, en modo alguno, al futuro del país que me deja en la estacada, salvo que Don Mariano este pensando en una parte del país, esa que ha visto aumentar su riqueza a costa del esfuerzo indeseado de los que han visto disminuir los salarios, esa que se ha enriquecido gracias a los contratos frutos del adelgazamiento del Estado, esa que se beneficia de la lentitud de la justicia y pone cuantos obstáculos están a su alcance para hacer mas ineficaz el ejercicio de la acción judicial. En todo caso se equivoca don Mariano al decir que España tiene hoy más futuro, salvo que de nuevo, el futuro que el desea para España no sea el que anhelemos la mayoría de los españoles.

 

El proyecto reformista del gobierno, que Don Mariano expone en su escrito como el pilar detonante de la nueva e idílica realidad española, sitúa el futuro de España, de continuar el Partido Popular en el gobierno, como país de segunda división en el contexto europeo. Su proyecto ha tenido varios ejes, el primero de ellos se ha basado en una reforma laboral que ha abaratado el despido individual y colectivo, ha reducido los salarios y ha acabado con la negociación colectiva. El segundo eje ha tenido como objetivo una apuesta por lo privado, en línea con su ideología neoliberal,  en detrimento de lo publico, potenciando los negocios en áreas propias de la administración publica, entre ellas las que son fundamentales para el bienestar de los ciudadanos  como las de la sanidad y la educación (respecto de los servicios sociales el objetivo es sencillamente situarlo en niveles testimoniales). El tercer eje acaba de culminar con la nueva ley de seguridad ciudadana que criminaliza la protesta social y deja indefenso a los manifestantes frente a la presencia policial. En ese entorno tridimensional hay espacio para desviar fondos públicos con destino a la crisis bancaria, a cubrir agujeros deficitarios de grandes proyectos privados, favorecer negocios de amiguetes y financiar, por la misma vía, al Partido Popular. Todo, según Don Mariano, gracias al esfuerzo de los españoles, nuestro esfuerzo, que ha hecho posible el milagro español de liderar la desigualdad en la Unión Europea. No Don Mariano, todo eso es a pesar de nosotros.   

 

Hay quienes sostienen que Don Mariano no esta en contacto con la realidad, que se mueve en un mundo irreal, pero se equivocan, porque Don Mariano se mueve en su mundo, y lo hace como administrador principal de los intereses de la oligarquía financiera y económica a la que sirve, de manera interesada, claro esta, con desprecio hacia la mayoría de los españoles, razón por la que se atreve a afirmar, con la mayor naturalidad del mundo, que el paro ya no es objeto de preocupación en la sociedad española, esto es, en su sociedad, la parte de la sociedad española que esta desangrando a la otra parte de manera despiadada y cruel. Como lo fue en tiempos pasados.

 

Y para desvirtuar mas el lenguaje, si cabe, se atreve a hablar del Estado del Bienestar para acabar su carta, a modo de eslogan, con un: “por los servicios sociales, por la mejor sanidad y educación publica”. ¡Cuánto cinismo! ¡Que desfachatez!

 

                                                                        20 mayo de 2015