Del marxismo a "Juego de Tronos" PDF  | Imprimir |
Artículos y documentos de interés
Escrito por Maximo Cortezón   
Viernes, 03 de Julio de 2015 09:20

Es conocida la famosa paráfrasis que hace Marx de Hegel en el 18 Brumario de Luis Bonaparte, acerca tanto de los hechos históricos como de los personajes, cuando afirma que los unos y los otros en la historia universal se repiten dos veces <<una vez como tragedia y otra como farsa>>.

Los hechos y los personajes a los que se refiere Marx surgen con los acontecimientos revolucionarios de 1793 en Francia, pero los personajes a los que nosotros nos referiremos no serán los Dantón, Robespierre o el mismo Napoleón, de los que habla Marx en esta pequeña, pero importante obra, sino aquellos intelectuales que desde mediados el siglo XIX van a combinar la actividad revolucionaria con la pluma para analizar teóricamente la política con el objetivo de hacer posible su profunda trasformación socioeconómica, política y cultural.

El mismo Marx y su extensa obra de crítica política y económica al mundo capitalista es el más destacado paradigma de este nuevo tipo de intelectual político. No hubo un sólo movimiento socio-político surgido el siglo XIX que no tuviera sus intelectuales comprometidos con su lucha y que tratasen de formar a sus seguidores por medio de la plasmación de su pensamiento en una obra escrita. El movimiento anarquista tuvo a Mijaíl Bakunin a uno de sus primeros intelectuales y fundadores. La Liga Espartaquista, de la que devino el Partido Comunista Alemán, tuvo a Rosa Luxemburgo a su más preclara mente política. El bolcheviquismo del Partido Socialdemócrata Ruso tuvo a Vladimir I. Lenin a su gran teórico y, también, al mayor de los disidentes marxistas ruso de la vía comunista al socialismo, León Trotsky. Todos estos grandes teóricos de la revolución tienen en común el haber elaborado una importante e influyente obra en el movimiento obrero de los siglos XIX y gran parte del XX.

Mas en la actualidad aquellos que propugnan el cambio de modelo político, económico o productivo no parecen necesitar escribir sus propuestas en grandes obras para que sirvan de guía a sus partidarios. Vivimos en una época que ha sido definida por el filósofo y sociólogo polaco Zygmunt Bauman por medio de la brillante metáfora de “líquida” y que parece ser contraria a lo sólido y permanente. Desde esta visión de la vida moderna no hay nada más efímero, breve que los contenidos de las redes sociales y en general de todo tipo de producto que se consume con rapidez y sin ningún esfuerzo. Por esto, el paciente y continuado esfuerzo que una lectura atenta de una obra más o menos árida como pueden ser las de tipo filosófico, político o económico, tiene pocas posibilidades de captar el interés de los ciudadanos y ciudadanas, dado que disponen de muy escaso tiempo para efectuar esa lectura.

El lugar del libro para aprender y reflexionar sobre la vida, la sociedad y la política ha sido ocupado por Internet y las series de televisión, como lo prueba el regalo que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, hizo al rey, una colección completa de la serie de televisión “Juego de Tronos”, para que el monarca pudiera descifrar la claves ocultas de la política española, y suponemos que hasta de su propio pensamiento político.

Así pues, el marxismo ha sido sustituido por “Juego de Tronos” y los mensajes de 120 caracteres de Twitter a los debates ideológicos y políticos.

En esta época de la política líquida, donde hasta los programas electorales se quedan obsoletos, y por lo tanto incumplibles al día siguiente de su presentación al electorado, ya no es necesario el establecimiento de un Index de obras políticas prohibidas, pues no se leen. Tampoco es esperable que un régimen político occidental queme públicamente aquellos libros con peligrosos contenidos, ni tan siquiera podría inventarse una ficción como la que creó Ray Bradbury en su maravillosa distopía Fahrenheit 451, donde una brigada de Policías bomberos buscaba toda clase de bibliotecas privadas para incinerarlas.

Ahora esa brigada busca por las redes sociales, blog, comentarios en Twitter que desenmascaren a esos peligrosos activistas antisistema que tan peligrosos resultan para las gentes de orden y buen vivir, como son los “españoles” del PP.

Al comentarista político hoy se le puede juzgar e inhabilitar para la política, no ya por haber expuesto sus ideas en una obra escrita, sino por algo mejor, por haber escrito hace media década dos o tres lineas en un chats de amigos.

En resumen, volviendo a la paráfrasis inicial, que los hechos y personajes de la historia universal se producen dos veces, la primera como tragedia, Marx, Bakunin, Rosa Luxemburgo o Trotsky, y la segunda como farsa, Pablo Iglesias y su Juego de Tronos y el concejal Zapata y sus execrables twits.