La desigualdad en los ingresos y el empleo del futuro PDF  | Imprimir |
Ponencias y resúmenes
Escrito por Laureano Gómez   
Lunes, 27 de Febrero de 2017 09:54

(Nota previa. Resumen de la exposición del debate de febrero. El cuadro siguiente representa la distribución de la riqueza mundial y las cifras se refieren a la población mundial adulta. El número de habitantes del planeta está actualmente próximo a los 7.500 millones. Disculpad la verticalidad del cuadro).



 

Como puede observarse el 71% de la población dispone de tan solo el 3% de la riqueza a nivel mundial (trapecio inferior del triangulo) mientras que solo el 0,7% de la población dispone del 45,2 % de la riqueza mundial (vértice). O dicho en términos redondos, el 1% de la población mundial dispone del 50% de la riqueza (grafico de la izquierda), mientras que el 90% de la población mas pobre dispone de tan solo el 10% de la riqueza. En éste mismo grafico puede observarse como la acumulación de riqueza en muy pocas manos se ha visto incrementado con la crisis del modelo neoliberal, de forma que la brecha entre los mas ricos y los mas pobres se ha acentuado.

 

Según las mismas fuentes el 46% de la riqueza generada entre los años 1988 y 2011 fue a parar a manos del 10% de los mas ricos.

 

Así pues mientras que la mayoría de la población mundial sufre escasez, el 10% más rico han visto cómo su participación en el total de ingresos ha aumentado.  De hecho las 62 personas mas ricas del planeta poseen una fortuna igual a la que poseen la mitad mas pobre de la población mundial, mientras que en la base del triangulo hay miles de millones de personas que pasan hambre.

 

En el grafico inferior puede observarse como la riqueza ha ido incrementándose en todos los continentes, salvo en el inicio de la última gran recesión.  Así en la última década el número de multimillonarios en la India ha pasado de menos de 6 a 61, de modo que en un país donde viven 1.200 millones de personas, sólo unas decenas de ellas poseen en conjunto una riqueza de aproximadamente 250.000 millones de dólares


Numerosos organismos internacionales y ONGs advierten del peligro de una creciente concentración de la riqueza mundial en un número reducido de personas. La crisis del modelo neoliberal no ha hecho sino incrementar la riqueza de los mas ricos en detrimento de un empobrecimiento de la población en general, con el beneplácito del Estado, como benefactor de los poderosos.

 

El Foro Económico Mundial (Davos) considera que la desigualdad en los ingresos es la segunda mayor amenaza mundial.

 

Una encuesta realizada en seis países (España, Brasil, India, Sudáfrica, el Reino Unido y Estados Unidos) pone de manifiesto que la mayor parte de la población considera que las leyes están diseñadas para favorecer a los ricos –en España, el ochenta por ciento esta de acuerdo con esta afirmación –. Otra reciente encuesta de Oxfam a trabajadores con salarios bajos en Estados Unidos revela que el 65% de ellos considera que el Congreso aprueba leyes que benefician principalmente a los ricos. Lo cierto es que en EEUU los sectores financieros e industriales destinan miles de millones de dólares en incidir en la legislación, ya sea sacando adelante leyes que le favorecen o torpedeando cualquier tipo de proyecto de ley que le sea desfavorable (aunque quizás esto no sea ya necesario con la llegada de Donald Trump y su equipo de grandes empresarios al gobierno de los EEUU de Norteamérica).

 

Cabria preguntarse si es aceptable esta situación desde el punto de vista ético.

 

España no es diferente. Veinte personas poseen una fortuna idéntica a la del 30% de la población mas pobre, mientras que entre el 22 y el 28% de la población esta en riesgo de pobreza y de exclusión social (ingresos inferiores a 8.011€ al año). Quizás tenga que ver en todo ello la escasa persecución del fraude fiscal; hace años los técnicos del Ministerio de Hacienda denunciaron esta situación y manifiestan que el 80% de los recursos de la AEAT (Agencia Tributaria) se dedican a investigar a autónomos, PYMES y asalariados; y no a las grandes fortunas (por no enfrentarse quizás a los poderosos y sofisticados gabinetes de abogados que las defienden, supongo).

 

En los dos últimos años, los 200 mas ricos de España han visto incrementado su patrimonio en 60.000 millones de €.

 

En suma, que la supuesta salida de la crisis ha concluido en: abaratamiento de los salarios, debilitamiento del ya escaso poder sindical, una mayor desorientación de la socialdemocracia, desmovilización de los trabajadores, un bajón en el status social de las clases medias y de quienes se consideraban pertenecer a ellas, y un mayor  enriquecimiento de las elites económicas.

 

Y el futuro:

 

Hasta ahora, en la historia de la humanidad consideramos que ha habido tres grandes revoluciones industriales, obviando la revolución agrícola de hace doce mil años, la posterior ganadera, la aparición de la imprenta y otros inventos que revolucionaron las costumbres, los modos de vida y la mentalidad de las personas. La tercera revolución la hemos vivido todos nosotros y ha pivotado, desde mi punto de vista, en la confluencia y retroalimentación de tres grandes ramas de la ciencia moderna: la electrónica, la informática y las telecomunicaciones, que han dado como resultado grandes progresos en todas las demás ramas científicas y la aparición de Internet como instrumento de intercomunicación social, empresarial, gubernamental, cultural y educacional.

 

Ahora estamos inmersos en la cuarta revolución que ya esta alterando los modelos de conducta de los mas jóvenes. Según los expertos (entre ellos el presidente del Foro Económico Mundial) el cambio afectará fundamentalmente al mundo de los negocios, a la política y al trabajo).  La idea base es que el avance es exponencial y no lineal, lo que introduce una componente de incertidumbre sobre el futuro y hace que los legisladores y reguladores se vean impotentes e incapaces de reaccionar ante el desafío tecnológico con el consiguiente debilitamiento de los Estados; lo que significa que los beneficiarios de la nueva revolución sean los accionistas, inversores y proveedores de capital intelectual (a los innovadores).

 

Dejando a un lado el mundo de los negocios y de la política y centrándonos en el empleo, se prevé una mayor desigualdad gracias a que la automatización (IA, robótica, nanotecnología, impresión 3D, genética, biotecnología,…) sustituirá gran parte de la mano de obra y provocará un mercado laboral dual: alta capacitación=salarios altos y baja cualificación=salarios bajos y temporales.

 

Según el último informe del Foro se destruirán más de 7,5 millones de puestos de trabajo, de los cuales la mayoría serán administrativos y se crearan 2 millones de puestos de alta cualificación para: científicos, tecnólogos, ingenieros, matemáticos y analistas de datos  => ¿cambios en el modelo educativo? Y, es de suponer, que la población mundial seguirá creciendo.

 

Entre las nuevas profesiones se encuentran: Analistas del Big Data, analista de toma de decisiones complejas, operadores de vehículos de control remoto (drones, aviones, barcos, trenes, etc.), expertos en experiencia del cliente (¿desparecerán las tiendas físicas a favor de las tiendas virtuales?), ayudantes de salud preventiva personalizada (¿análisis de constantes vitales enviadas por sensores?), agentes de seguridad personal y de empresas (fraude en la red, robo de identidad, acoso o cibercrimen, …).

 

De forma que aumentara el paro, el trabajo temporal y los trabajadores autónomos. 

 

Según un estudio en los EEUU hacia el año 2023 la probabilidad de que los televendedores y agentes de seguros pierda su trabajo es del 99% y así árbitros deportivos, cajeros, procuradores, guías de viajes, panaderos, conductores, obreros de la construcción guardias de seguridad, marineros, camareros, archiveros, carpinteros, etc., es decir, todas aquellas profesiones cuyas tareas pueden ser sustituidas por algoritmos matemáticos de manera mas eficaz y segura irán desapareciendo en mayor o menor cuantía.

 

¿Que hacer?

 

Hay infinidad de propuestas de organismos internacionales, de ONGs, de partidos políticos, de analistas, la mayoría de ellas basadas en la fiscalidad y en rentas básicas para personas desempleadas o con escasos recursos. Pero la respuesta, en un mundo globalizado, ha de ser planetaria, lo que dificulta las decisiones finales, salvo que existe un gobierno a escala mundial.


Aunque quizás la cuestión no es que hacer, sino quien hace lo que haya que hacer.