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Escrito por Administrator   
Viernes, 01 de Diciembre de 2017 11:25

Anotaciones a “la eutanasia a debate”

 

El 84 por ciento de los españoles opinan que se debe legalizar tanto el suicidio asistido como la eutanasia.

La regulación  de estas conductas eutanásicas no es favorecer la cultura de la muerte sino la cultura

de la libertad  personal ante el límite de la vida: el ciudadano será libre para decidir  el cuándo el cómo

de su propio morir, es decir, podrá ejercer su libertad  de igual manera que lo ha hecho en otras situaciones

  importantes de la vida.


Una persona que goza de libertad ha de poder ejercer su libre voluntad de morir cuando y como quiera

bien por suicidio, suicidio asistido y por eutanasia. El suicidio no está considerado como delito en nuestra

legislación,  pero desde el Código Penal (CP) de 1848  el suicidio asistido o la eutanasia están penados

como delito. En el texto de CP de  la última reforma del CP (1995) se dice:


Art. 143:

“1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.

2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al

suicidio de una persona.

3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara  hasta el

punto de ejecutar la muerte.

4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro,

por la petición expresa, seria e inequívoca  de este, en el caso de que la víctima sufriera una

enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves

padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la inferior en uno

o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo.”

 

El médico que  prescriba a una persona un cóctel de medicamentos que  al tomarlos  pueda morir

(suicidio asistido)  o el médico, al que se le pida ayuda para morir,  y   dé a beber tales medicamentos

o  los inyecte (eutanasia) están penados según el art. 143 CP.


Artículo inconstitucional

Muchos  juristas consideran que este artículo es inconstitucional por cuanto está en contra de

valores constitucionales como los siguientes:

  • derecho  a ser autónomo y a  autodeterminarse en la vida (art. 10 CE) con tal de que
  •  en su ejercicio no se lesionen  los derechos de los demás;
  • derecho al  libre desarrollo de la personalidad (art. 10 CE).
  • respeto a la dignidad de la persona. El enfermo  puede percibir que es más digno para 
  • él morir y liberarse del sinsentido de su vida que sobrevivir.
  • libertad ideológica (art.16.1 CE) que refrenda la toma de decisiones  sean cual sean las
  •  opciones religiosas o de cualquier otro estilo ideológico que el enfermo  mantenga.
  • derecho al respeto a su vida y a la integridad física y, por tanto, la prohibición de que
  •  la persona  reciba tratos inhumanos o degradantes (art. 15 CE). Sin eutanasia o el suicidio
  •  asistido el enfermo estará condenado a una situación de dolores y sufrimientos de los que
  •  quiere liberarse.
  • respeto a la intimidad (art. 18.1 CE) por cuando la decisión de morir pertenece al 
  • terreno de lo privado y no afecta ni daña los derechos de los demás.


Parece ser que el art. 143 del CP es intocable y ha demostrado tener hasta ahora una fuerza inusitada.

Ha pasado por encima del la Ley de Autonomía del Paciente y ha forzado al Tribunal Constitucional

(TC) a evitar afrontar  la libertad de autodeterminación del ciudadano y en concreto del paciente

que se encuentra  en una situación absurda de vida. Sin duda el derecho a la vida que el Estado

se compromete a proteger  es un derecho ideologizado desde la doctrina católica que dice que la

vida es de dios y que todo ciudadano ha de rezar y repetir “que sea lo que dios quiera”. Así la

  norma del 143 -sin duda acuñada desde una mentalidad religiosa o muy cercana a tal creencia-  es

  de obligado cumplimiento también para  quien no cree, es ateo, descreído, agnóstico,…,

cuando la voluntad libre de morir debiera ser una opción dependiente únicamente de la conciencia

libre de cada cual: si uno es creyente, acordará su vida y su muerte a la voluntad de Dios, y el resto

se comportará  atendiendo a  su libre conciencia.


Dónde esta la supuesta fuerza del art. 143

El CP sitúa el art. 143 en el capítulo de ‘Formas de homicidio’. Al enfermo al que el médico le  ayuda

a morir porque se lo pide  es ‘victima’ del médico y este es el homicida.


¿La eutanasia es un homicidio? Los países que han regulado la eutanasia no la consideran

homicidio. La eutanasia y el suicidio asistido están regulados en Bélgica (2002), Holanda (2002),

Luxemburgo (2008), Colombia (2015, por una resolución de la Corte Constitucional) y los

Estados norteamericanos de Oregón (1997), Washington (2008), Montana (2008), Vermont (2013)

y California (2015), etc. En el caso de Suiza, no se ha regulado la eutanasia, pero el Código Penal

no contempla castigo para quienes ayuden a otro a morir, siempre que sea por razones altruistas.

Canadá ha sido el último país en regular la eutanasia.


En Bélgica (11,2 millones de habitantes) en 2016 se practicó la eutanasia a 2.025 enfermos, apenas

3 más que en 2015.


Podemos analizar y comparar lo que es homicidio y lo que es eutanasia y no se parecen en nada.

La eutanasia no es un acto médico ni de otro sanitario. La eutanasia es una conducta decidida

por una persona que  una situación, la evalúa dentro de la dimensión de supervivencia (seguir

viviendo o dejar de vivir), opta  y decide por dimitir de la vida y pone los medios adecuados y, por

tanto, tal conducta genera un acto que será suicidio, suicidio asistido o eutanasia. 


El filosofo español Jesús Mosterín nos da la respuesta: igualar la eutanasia al homicidio

 “es confundir el amor con la violación, o el regalo con el robo, o lo voluntario con lo forzado.”  

El sectarismo (religioso-político) es capaz de todo hasta de violentar el razonamiento.